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La Tiradera

Un blog de Enrique Bethencourt

Un sondeo, muchas incógnitas

Electomanía acaba de publicar una serie de sondeos sobre intención de voto ante los próximos comicios generales de finales del mes de abril y respecto a los autonómicos y locales -deteniéndose en algunas de las ciudades más pobladas- y europeas del 26 de mayo. En general, pronostica un crecimiento del PSOE, situado como primera fuerza, y de la extrema derecha, que incluso podría ganar a las otras derechas en la Comunidad de Madrid.

 

En el ámbito autonómico, y al margen del País Vasco y Cataluña (donde no hay elecciones y que son territorios de clara hegemonía nacionalista), y según el Electopanel autonómico, la izquierda solo podría gobernar en Asturias, Cantabria, Comunidad Foral de Navarra, Baleares y Canarias. Lo que, de producirse, supondría un claro retroceso tras el ya experimentado en las andaluzas de diciembre, y dejaría claro que la ventana de oportunidad que se abrió a mitad de la década ha quedado definitivamente cerrada.

 

Los ciclos políticos, por lo que parece, están durando bien poco. Y del intento de sorpasso de Unidos Podemos al PSOE ya no quedan ni cenizas. Y lo que se avecina podría ser una etapa neoconservadora con presencia significativa del populismo de extrema derecha, poniendo en peligro las libertades, el desarrollo autonómico y los avances conseguidos en igualdad entre mujeres y hombres.

 

Con relación a Canarias, el Electopanel plantea un resultado muy apretado -PSOE (20), CC (16), PP (12), Nueva Canarias (7), Podemos (6), Ciudadanos (4), Agrupación Socialista Gomera (3) y Vox (2)- en un Parlamento con ocho organizaciones políticas. Las fuerzas de derechas, CC, PP, Cs y Vox, sumarían 34, pudiendo conseguir la mayoría absoluta con los tres de Casimiro. Las progresistas, PSOE, Nueva Canarias y Unidos Podemos, alcanzarían conjuntamente 33 actas. Y también precisarían de ASG para alcanzar los 36 que, en el nuevo Parlamento de 70 escaños, dan la mayoría absoluta.

 

PORCENTAJE VOTO 2015 CANARIAS Y SONDEO ELECTOMANÍA MARZO

  PSOE CC PP UP NC CS VOX ASG
ELECCIONES 2015 19,53 17,92 18,26 14,28 10,05 5,84 0,55
SONDEO ELECTOMANIA

MARZO 2019

21,9 19,7 16,5 9,2 13,1 9,5 7,1 0,5

En 2015, Podemos e IUC concurrieron por separado; ahora no está aún cerrada la alianza. En 2019 CC incluye en sus listas a una parte de los que concurrieron con Unidos en 2015.

 

Como curiosidad, sobre la base de estos porcentajes de votos, la distribución de escaños de la plancha archipelágica sería la siguiente: PSOE (2), CC (2), PP (2), NC (1), Cs (1) y UP (1). Las fuerzas progresistas suman el 44,2% de los votos, las conservadoras el 51%.  En 2015 eran 43,86% frente a 42,02%. Crecerían los apoyos a las derechas.

Es solo una predicción y el simple movimiento de un escaño en dos o tres circunscripciones insulares puede modificar sensiblemente el resultado final y los equilibrios entre los dos bloques. Sin descartar que, finalmente, pudiera producirse una alianza entre PSOE y CC, que, con los datos de este sondeo, aunaría el apoyo de 36 escaños. U otras fórmulas que garantizasen una mayoría parlamentaria más amplia y menos expuesta a sorpresas ni a posibles tamayazos.

 

Derechas

 

Con relación a las derechas, llama la atención el mantenimiento del PP. Es cierto que en la práctica es un retroceso tener los mismos diputados 12 que ahora cuando el Parlamento crece en diez escaños más, uno por la circunscripción de Fuerteventura y nueve de la lista archipelágica; y que perdería dos puntos porcentuales en intención de voto. Pero no es menos cierto que en el ámbito de la derecha estatalista aparecen dos nuevas fuerzas que suman seis diputados o diputadas, y que aglutinarían el 16% de los sufragios.

 

Por otra parte, Ciudadanos (que pudo obtener dos en 2015, uno a costa de CC y otro de NC, pero la ley electoral, al no alcanzar el 6%, impidió su entrada en la Cámara) crece moderadamente y, como en el conjunto del Estado, muy lejos de las perspectivas anteriores a la moción de censura y el acceso de Pedro Sánchez a La Moncloa. Y, según el Electopanel, la irrupción de Vox es mucho más modesta que en otras comunidades autónomas.

 

La derecha nacionalista, Coalición Canaria, aunque mejora en porcentaje de papeletas, retrocede con relación a las autonómicas de 2015, con 16 escaños frente a los 18 de entonces, pero podría estar en condiciones de establecer un pentapartito conservador con una alianza con PP, Ciudadanos, Vox y ASG. Resulta difícil imaginarse a los majoreros y majoreras de la histórica AM gobernando con Vox, pero vaya usted a saber.

 

Izquierdas

 

En el ámbito de las izquierdas, el PSOE subiría cinco escaños respecto a los anteriores comicios (lo que está por debajo de sus perspectivas de crecimiento y, asimismo, de lo que le otorgan otras encuestas que le sitúan en la franja 22-24 escaños). Sería ganador en votos (2,4 puntos porcentuales más que en 2015) y en escaños (cinco más que entonces), pero eso no le garantiza la Presidencia de Canarias, que así se denomina tras la aprobación del nuevo Estatuto.

 

Nueva Canarias aumentaría unos tres puntos porcentuales en intención de voto y pasaría de 5 a 7 escaños, con toda probabilidad en las tres islas orientales y, uno, a tenor del porcentaje, en la lista archipelágica. Unidos Podemos perdería, según este sondeo, uno con relación a los siete actuales, muy en la tónica de lo que le viene sucediendo en el conjunto del Estado; si tenemos en cuenta que uno proviene de la plancha canaria, bajaría dos con relación a los últimos comicios autonómicos.

 

Y, por último, Casimiro Curbelo mantendría sus tres actas parlamentarias. Su pasado es socialista, donde desde el PSOE gobernó en el Ayuntamiento de San Sebastián de La Gomera y en el Cabildo de la isla, además de resultar electo en distintas etapas como diputado autonómico y senador por La Gomera. Pero en el período reciente, tras la constitución de ASG, ha sido permanente su apoyo a CC y a su Gobierno. Sus votos pueden ser determinantes.

 

Todo apunta, por lo que señalan este y otros estudios demoscópicos, a que en Canarias puede resultar muy difícil formar un gobierno estable, coherente y de largo recorrido. Y que, con toda probabilidad, se precisarán, al menos, acuerdos tripartitos para lograr un suficiente apoyo parlamentario. Cada voto va a ser muy importante en la cita con las urnas de mayo.

Datos: Parlamento de Canarias y Electomanía. Elaboración propia.

8 de marzo, también los hombres

En el debate sobre la igualdad entre mujeres y hombres, nosotros, los hombres, no podemos comportarnos como extraterrestres, como seres ajenos a los que está sucediendo a nuestro alrededor. En esa larga y hermosa batalla tenemos también que comprometernos y contribuir modestamente a que sea posible conseguir una sociedad mejor. No protagonizando ni dirigiéndolo todo, actitud muy masculina, sino escuchando, aprendiendo y modificando comportamientos.

 

Lo que propone el feminismo plantea superar las actuales discriminaciones, injusticias y variadas violencias que limitan la vida de las mujeres y que tienen raíces seculares; y construir, entre todas y todos, un mundo mejor. Conformarse con el estado actual de las cosas, con la vigente realidad -cargada de discriminaciones salariales, techos de cristal, invisibilidad de las mujeres, agresiones sexuales, malos tratos…- es mirar para otro lado frente a vulneraciones muy graves de los derechos humanos que afectan a la mitad de la población. Es ser profundamente insolidarios e injustos.

 

La movilización del pasado año fue un éxito, más allá del mayor o seguimiento de la huelga. Pero solo el hecho de poner sobre la mesa ese paro, no solo en el mundo del empleo, sino también en las poco apreciadas, pero fundamentales, tareas domésticas o los cuidados, sirvió para generar conciencia sobre el papel de las mujeres en la vida cotidiana.

 

Un éxito coronado por masivas manifestaciones en las que participó mucha gente joven. Según un estudio reciente, publicado por el periódico El País, las más implicadas con las reivindicaciones feministas junto a sus abuelas, las que hoy tienen entre 55 y 64 años y que, seguramente, algunas de ellas, fueron impulsoras del feminismo de los setenta y ochenta, muy combativo, pero con menos apoyo social y seguimiento mediático que el actual.

 

Feminista

 

Las diferencias son notables. Se considera feminista el 64,5% de las mujeres entre 18 y 24, casi treinta puntos más que hace cinco años en esa misma franja de edad. Pero solo el 40,6% de las que tienen entre 35 y 44, aunque sube 9 puntos. La cifra es más alta, como señalaba, entre las de 55 y 64 años, hasta alcanzar el 54,6%, también con una subida de nueve respecto a hace cinco años.

 

Entre los hombres, aunque los porcentajes son más bajos, también se aprecian cambios. Apoya el feminismo el 45,9% de los más jóvenes, con un crecimiento de veinte puntos respecto a 2014. Y con un 42,7% entre los más de 65 años. Sin embargo, aunque también se producen más compromisos con la igualdad entre mujeres y hombres que en el pasado, los datos son más débiles entre los de 35-44 años (29,2%) y 45-54 (22%).

 

La situación no es la misma que hace cuarenta años. Cuando Canarias y España iniciaban la andadura democrática era muy escasa la presencia femenina en numerosos ámbitos laborales, en la dirección de las empresas o en la propia actividad política. Hoy son mayoritarias en el mundo educativo y son las alumnas las que obtienen los mejores resultados. Y empiezan a hacerlo, también, en la dirección de colegios e institutos. En la Judicatura, ya tal.

 

En los comicios generales del 1 de marzo de 1979, en Canarias solo salió elegida María Dolores Pelayo Duque, en las listas de UCD, y que luego desarrollaría una larga carrera política en el PSOE.

 

En el conjunto de España, solo accedió al Congreso de los Diputados un 5,4% de mujeres frente al 94,6% de hombres. Hoy las mujeres representan casi el 40% en la Cámara. Y en el camino ha habido presidentas del Congreso -Luisa Fernanda Rudi y Ana Pastor- y del Senado (Esperanza Aguirre), todas ellas del PP, así como máximas responsables de comunidades autónomas: Murcia (la primera, la socialista María Antonia Martínez), Madrid, Andalucía, Castilla La Mancha, Aragón, Navarra o Baleares.

 

Municipal

 

En el ámbito municipal sucedía otro tanto. En 1979 solo había un 3,2 % de concejalas en el conjunto del Estado español. Ahora, con datos de los comicios locales de 2015, suponen un 35,56%. Con relación a las alcaldías, un 1,2% de ellas eran dirigidas por mujeres en el inicio de la democracia municipal, tras las elecciones de abril de 1979, en 2015 superaba el 19%.

 

Las alcaldías de las dos ciudades más importantes, Madrid y Barcelona, las dirigen actualmente mujeres, Manuela Carmena y Ada Colau. En las cuatro más pobladas de Canarias, una está presidida por una mujer, Carmen Hernández (Telde), y en el pasado ese mismo municipio, Las Palmas de Gran Canaria y La Laguna han tenido a mujeres al frente. Solo se resiste Santa Cruz de Tenerife.

 

En el trabajo de Alejandro Espí sobre presencia de la mujer y brecha de género en la política española, el investigador señala que “se puede observar una clara segregación de responsabilidades en la administración local que atiende también a motivación de género. Así, existen claras áreas municipales masculinizadas como son, fundamentalmente Economía y Hacienda, Medio Ambiente, Promoción Económica y Empleo, Régimen Interno y, por encima de todas, Urbanismo y Obras Públicas. En contra, observamos la existencia de algunas áreas claramente feminizadas; son Igualdad, Mujer, Participación Ciudadana, Servicios Sociales y Salud”.

 

En la legislación también se ha avanzado mucho en el plano de la igualdad y en el combate contra la violencia machista. Con un alto grado de consenso que ahora rompe la extrema derecha contagiando, en buena medida, a sus competidores conservadores, en ese rearme machista.

 

Quedan numerosas asignaturas pendientes, desde la persistente brecha salarial a la visibilidad de las mujeres en diversos ámbitos, desde la cúpula judicial al empresarial pasando por el religioso. Y, asimismo, una batalla a corto, medio y largo plazo para combatir la violencia machista que algunos tratan de banalizar. Malos tratos por parte de parejas y exparejas, agresiones sexuales en las familias y en las calles. Prostitución y, más recientemente, alquiler de vientres pobres. Ataques contra la libertad, la dignidad y la vida de las mujeres.

 

Y en todo eso lamento que el líder de una de las tres derechas, el señor Casado, tenga dificultades para explicarle a su hijo la diferente situación que viven las mujeres en el empleo o en la calle. Mis hijos, un hombre y una mujer, lo han entendido perfectamente y se encuentran plenamente comprometidos en la lucha por la igualdad. Lo suyo, lo de Casado, tal vez sea un problema de interés y de voluntad. De falta de estudio sobre una sangrante realidad. O, simplemente, de asunción acrítica de la dominante ideología machista.


Publicado en Canarias7 el 6 de marzo de 2019

Las urnas eran de UCD

Cuarenta años de las elecciones generales del 1 de marzo de 1979

 

LAS URNAS EN CANARIAS ERAN PARA UCD

 

  • En 1979 el partido de Adolfo Suárez obtuvo en las Islas nueve de los trece diputados en liza y diez de las once plazas al Senado
  • Los centristas lograron el 58,36% de los sufragios en Canarias, frente al 34,84% de media estatal
  • La gran novedad fue la obtención de un escaño por Fernando Sagaseta (UPC)
  • María Dolores Pelayo, entonces en UCD, fue la única mujer electa en el Archipiélago
  • En once municipios de las Islas la UCD superó el 80% de papeletas. El record se produjo en La Oliva (87,86%)

Tras la mayoritaria aprobación de la Constitución Española en el referéndum celebrado el 6 de diciembre de 1978, el presidente Adolfo Suarez disuelve las Cortes el 29 de diciembre y convoca elecciones generales para el 1 de marzo de 1979. Unos comicios que refrendarían la dirección de UCD en el Gobierno de España y que abrirían una legislatura, la primera, de enorme complejidad. Un período en el que se aprobarían distintos estatutos de autonomía -entre ellos los del País Vasco, Cataluña, Andalucía y Canarias-, la entrada de España en la OTAN o la Ley del Divorcio. Y que vería como a finales de enero del año 1981 dimitía el presidente Suarez. Antesala de lo que sucedería pocas semanas después: en la sesión de investidura de su sucesor, Leopoldo Calvo-Sotelo, tendría lugar la intentona golpista del 23F. La democracia no estaba, ni mucho menos, consolidada.

 

Enrique Bethencourt

 

Aquellas elecciones del mes de marzo de 1979 tenían algunas características que las distinguían de las celebradas en junio de 1977, las primeras tras la larga dictadura. La Constitución ya estaba aprobada. Todos los partidos políticos se encontraban legalizados, cuando en los anteriores comicios varios tuvieron que concurrir a los comicios bajo la fórmula de agrupación de electores. La izquierda pensaba, seguramente con muchas dosis de ingenuidad, que ya estaba en condiciones de derrotar a los centristas de Adolfo Suárez, pero este con mayoría simple revalidó su liderazgo y aplazó la llegada de Felipe González a La Moncloa. El país seguía sumido en una grave crisis económica y el terrorismo y el golpismo ponían permanentemente en riesgo a la frágil democracia.

 

En Las Palmas concurrieron a aquellos comicios trece planchas electorales: Organización Revolucionaria de Trabajadores (ORT), Partido Carlista de Canarias, Partido Socialista Obrero Español (PSOE), Unión de Centro Democrático (UCD), Partido Izquierda Republicana, Partido Comunista de España, con Mauricio al frente, Partido del País Canario, Unión del Pueblo Canario (UPC), Partido de los Trabajadores de las Islas Canarias (PTIC), Unión Nacional, Coalición Democrática -encabezando la lista José Vicente León Fernández, que luego sería alcalde de Las Palmas de Gran Canaria con el CDS- y la Liga Comunista Revolucionaria (LCR). Los periodistas también tenían su propia plancha electoral: Unión para la Libertad de Expresión (ULE), liderados por María Ángeles Horna. En Santa Cruz de Tenerife fueron diez, tres menos. Con relación a las islas orientales, no estaban Izquierda Republicana, el Partido del País Canario ni la Unión para la Libertad de Expresión. Curiosamente, los dos lideres de la LCR en las circunscripciones canarias, Blas Padilla y Domingo Méndez, hoy son destacados integrantes del movimiento en defensa de unas pensiones dignas.

 

En el conjunto de España, la Unión de Centro Democrático (UCD) logró 168 escaños, aunque a lo largo de la legislatura varias decenas de ellos terminarían en el Grupo Mixto, fruto de la descomposición del partido que timoneó la transición. El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) se quedó en 121, el Partido Comunista de España (PCE) en 23 y la Coalición Democrática de Manuel Fraga en nueve.

 

Los resultados modificaron muy levemente lo que había sucedido en las elecciones celebradas el 15 de junio del año 1977 (UCD, 165; PSOE, 118; PCE, 20; AP 16; PSP, 6). El PSP de Enrique Tierno se había integrado en el PSOE, pero sus votos y escaños da la impresión de que se repartieron entre PSOE y PCE. La ciudadanía siguió apoyando al partido y al líder que dirigió el proceso de transición del franquismo a la democracia. El miedo a un cambio más profundo estaba muy presente.

 

Adolfo Suárez consiguió la investidura con 183 votos favorables, los 168 de su partido y los correspondientes al apoyo que recibió de CD, PSA-PA, PAR y UPN. La izquierda y los nacionalistas vascos, catalanes y el diputado nacionalista canario votaron en contra. También lo hizo el único diputado de extrema derecha, Blas Piñar, dirigente de Fuerza Nueva elegido en la plancha por Madrid de Unión Nacional.

 

24 puntos más en Canarias

En Canarias, la UCD logró un resultado mucho mejor que en el Estado: el 58,36% de los sufragios, frente al 34,84% de media estatal, es decir, 24 puntos porcentuales de diferencia. Mientras que el PSOE se quedó en un 17,82% (trece puntos menos que la media española) y el PCE el 3,7%, siete puntos por debajo que en el conjunto del Estado. Es cierto que el nacionalismo de izquierdas quitó en las islas espacio a las fuerzas progresistas estatales. La UPC consiguió el 11,04% de las papeletas en Canarias en aquella histórica jornada.

 

Por provincias, la plancha de la UCD por Las Palmas, que encabezaba Lorenzo Olarte Cullen, consigue un 59,71%, frente al 14,46% del PSOE y el 13,31% de la UPC. En Santa Cruz de Tenerife, los centristas liderados por José Miguel Galván Bello alcanzan el 56,78%, los socialistas el 21,75% (siete puntos más que en las orientales) y los autodeterministas un 8,38%.

 

El dominio de la UCD era aplastante en todas las islas y en la práctica totalidad de los municipios. Con porcentajes que superaban el 85% de los votos en varios de ellos: Fuencaliente (86,47%), El Paso (86,77%), Vilaflor (87,22%) El Tanque (87,74%) y La Oliva (87,86%). Aunque con un pequeño retroceso con relación al resultado experimentado en las elecciones del año 1977, donde llegó al 93,44% en Vilaflor, al 92,44% en Artenara, al 90,77% en Tejeda y al 89,49% en Mogán. Monopartidismo puro y duro.

Al margen de su indiscutible victoria, su hegemonía fue menos clara en 1979 en las capitales insulares y en los municipios más poblados, con los resultados más bajos en San Sebastián de la Gomera (41,03%) y Santa Cruz de Tenerife (42,91%). La UCD solo perdió en un municipio en aquellos comicios, Arico, donde el PSOE consiguió el 43,22% frente al 42,83% de los centristas.

 

Los mejores datos para el PSOE, además de en Arico, fueron en Agulo (40,46%), Los Silos (39,35%) y Puerto de la Cruz (38,37%). La UPC tuvo los mayores apoyos en la capital grancanaria (20%), Pájara (17,72%), Santa Cruz de Tenerife (15,02%) y La Laguna (12,67%). El PCE los consigue en su histórico feudo de Tazacorte (31,68%). Y el partido de Fraga, en Santa Cruz de Tenerife (7,84%).

 

En el Congreso, las urnas dieron a la UCD cuatro de las seis actas por Las Palmas. Las otras dos irían a parar una al PSOE y la última a la UPC. En Santa Cruz de Tenerife lograrían cinco los centristas por dos del PSOE. Por tanto, en el conjunto de Canarias nueve para los centristas, tres para los socialistas y uno para los nacionalistas de izquierdas.

 

De las formaciones que concurrieron en las Islas, cinco se colocaron por debajo del 1% de los apoyos ciudadanos en las urnas: ORT (2.961 votos; 0,55%), PTIC (2.959; 0,55%), LCR (1.867; 0,35%), Partido Carlista (1.019; 0,19%) y ULE (736; 0,14%).

 

Senado

Con relación al Senado, la UCD se llevaría todos los senadores de los siete territorios, a excepción de uno, en Tenerife, que lograría el socialista Alberto de Armas. En la isla de Fuerteventura, el hasta entonces senador de Asamblea Majorera, Miguel Cabrera Cabrera, perdería su acta frente a Miguel Sánchez Velázquez por un ajustado resultado: 4.468 votos para el candidato de UCD y 4.458, solo diez votos de diferencia, para el asambleario. La presentación de candidato por parte del PSOE (que no había concurrido en el 77) fue determinante, aunque este, Manuel Hernández Hierro, solo logró 341 votos.

 

La gran novedad es la obtención de un escaño por el nacionalismo autodeterminista que representaba la Unión del Pueblo Canario (UPC), con Fernando Sagaseta al frente.

 

De los candidatos y electos de entonces, han pasado cuarenta años, muchos han fallecido: José Miguel Galván Bello, Gregorio Toledo Rodríguez, Fernando Sagaseta Cabrera, Vicente Álvarez Pedreira, Zenón Mascareño Alemán, Acenk Galván González, Rafael Stinga González, Federico Padrón Padrón o Alberto de Armas García. En activo en la vida política se mantiene José Miguel Bravo, entonces en UCD, luego en el PP y ahora en alianza de su formación -Unidos por Gran Canaria- con Coalición Canaria.

 

La legislatura sería muy apasionante. En ella se aprueba la ley del Divorcio, en la que juega un destacado papel la diputada tinerfeña María Dolores Pelayo Duque. Y en la que Sagaseta presenta una propuesta alternativa avalada por el movimiento feminista en el conjunto del Estado.

 

Felipe González presenta una moción de censura al presidente Adolfo Suárez en la primavera de 1980. Se vota el 30 de mayo, que todavía no era el Día de Canarias. No salió adelante. El Gobierno centrista solo contó con los votos de sus 166 diputados. Otros 152 se mostraron a favor de la moción (socialistas, comunistas, andalucistas y tres diputados del Grupo Mixto). Mientras que 21, entre ellos los nacionalistas catalanes y CD, se abstuvieron, mientras que los nacionalistas vascos formaron parte de las once ausencias que se dieron en el hemiciclo en aquella primera moción de censura de la democracia. Aunque la moción no triunfó, González vio muy fortalecida su imagen como alternativa ante un cada vez más desgastado Suárez.

 

Además, en esta legislatura se aprueba la entrada de España en la OTAN. Sagaseta es uno de los diputados que muestra mayor oposición a esa decisión. Su intervención en ese pleno, en octubre de 1981, la cierra considerando una “locura” la decisión que iba a adoptar, con toda probabilidad, el Congreso: firmar el Tratado de adhesión a la OTAN, “pero va a ser un papel mojado, porque, evidentemente, para que tenga eficacia tiene que ser asumido por los pueblos, y hoy los pueblos del Estado español ya sabemos demasiado, y han sufrido demasiado y ya son muy conscientes del paso enormemente equivocado, enormemente trágico que quiere dar este Parlamento”.

 

Estatutos

También se aprueban distintos estatutos de autonomía. Primero los de Cataluña y País Vasco. Más tarde el de Andalucía. El de Canarias tendría que espera casi hasta el final de legislatura. La falta de determinación de las derechas canarias, de Olarte, Bravo y Galván Bello, absolutamente hegemónicas en el Archipiélago, obliga a ir por la vía del artículo 143, con menor alcance competencial y, sobre todo, sin que el pueblo canario pueda ratificar el texto estatutario en referéndum. Lo achacan al miedo a los independentistas y a la posibilidad de que un resultado con una participación por debajo del 50% fuera aprovechado políticamente por estos, pero resulta democráticamente impresentable. Y, también, magnifica el papel y la fuerza que entonces tenían los favorables a la independencia de Canarias.

 

La legislatura tendría, posteriormente, episodios que pusieron en grave riesgo a la joven democracia española. El 29 de enero de 1981 dimite, por presiones militares y civiles, el presidente Suárez. Cuatro semanas después, en el pleno de investidura de su sucesor, Leopoldo Calvo-Sotelo, se produce el intento de Golpe de Estado del 23 F, que desarrolla una de las muchas tramas golpistas que estaban en marcha en aquellos momentos.

 

Calvo-Sotelo es finalmente elegido y dirigiría los destinos del país apenas año y medio: en agosto de 1982 el presidente del Ejecutivo disuelve las Cortes y convoca elecciones para el 28 de octubre de ese año. Unos comicios que siguen siendo los de más nivel de participación (79,97%) de estas cuatro décadas de democracia. En los que el PSOE lograría una amplia mayoría absoluta que llevaría a su candidato, Felipe González, a La Moncloa.

 

ELECCIONES GENERALES DE MARZO DE 1979

RESULTADOS AL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS EN ESPAÑA

 

PARTIDOS VOTOS PORCENTAJE ESCAÑOS
UCD 6.268.593 34,84 168
PSOE 5.469.813 30,4 121
PCE 1.938.487 10,77 23
CD 1.060.330 5,89 9
CIU 483.353 2,69 8
UN 378.964 2,11 1
PSA-PA 325.842 1,81 5
PNV 296.597 1,65 7
HB 172.110 0,96 3
ERC 123.452 0,69 1
EE 85.677 0,48 1
UPC 58.953 0,33 1
PAR 38.042 0,21 1
UPN 28.248 0,16 1

 

 

ELECCIONES GENERALES 1979

RESULTADOS AL CONGRESO DE LOS DIPUTADOS EN CANARIAS

 (principales partidos)

 

PARTIDOS VOTOS PORCENTAJE ESCAÑOS
UCD 311.750 58,36 9
PSOE 95.220 17,82 3
UPC 58.953 11,04 1
CD 19.811 3,71 0
PCE 19.805 3,71 0

 

 

 

 

UPC, LA GRAN SORPRESA

 

Aunque PCU había obtenido un buen resultado en las elecciones generales de junio de 1977, la coalición que lideraba Carlos Suárez, el látigo negro, se había quedado muy lejos de la obtención de un escaño. Pero la lista de la UPC, que amplió sus apoyos partidarios y sociales en relación con PCU, consiguió con comodidad el acta en el Congreso por Las Palmas. Un escaño que representaría un diputado muy activo y polémico, Fernando Sagaseta, auténtico azote de la UCD en temas como la OTAN y la militarización de Canarias, las políticas sociales o el propio Estatuto de Autonomía de Canarias. En las islas occidentales la plancha upecera que encabezaba el sabandeño Elfidio Alonso no consiguió representación.

 

El líder del PSOE en Canarias, Jerónimo Saavedra, declaró entonces a los medios de comunicación del Archipiélago que “el gran ganador” de la jornada electoral había sido la Unión del Pueblo Canario. “Que haya un diputado más de izquierda es muy positivo; yo, como socialista, me alegro. Lo que ocurre es que es una izquierda con características propias, que piensa en la salida independentista”.

 

MUJERES, ASIGNATURA PENDIENTE

 

De los 24 electos en Canarias, entre el Congreso de Diputados y el Senado, solo hay una mujer, la abogada María Dolores Pelayo Duque -vinculada al Partido Social Demócrata de Francisco Fernández Ordoñez-, número 2 en la plancha de UCD al Congreso por Santa Cruz de Tenerife, que ya había sido senadora por la isla de Tenerife en la legislatura constituyente. Y que jugaría un papel muy importante en debates como el de la ley del divorcio o en las modificaciones del Código Civil en derecho de familia. El último tramo de la legislatura lo pasa en las filas del Grupo Mixto y en 1982 ya concurriría en las listas del PSOE, en las que sería diputada en la II, III, IV y V legislatura.  Además, entre 1987 y 1991, sería concejala socialista en el Ayuntamiento de Santa Cruz de Tenerife.

 

En las planchas de los diferentes partidos con posibilidades de escaño en las Islas las mujeres ocuparon en esos comicios de hace cuarenta años puestos entre el 5 y el 7, de prácticamente imposible salida. El caso más extremo es el de UPC en Las Palmas, con una única mujer en la lista, Isabel Sánchez Martín, en el número 9, es decir, la tercera suplente.

 

En el conjunto del Estado tampoco es significativa la presencia de las mujeres que representan solo 19 de los 350 escaños del Congreso, es decir, apenas un 5,4%. En eso, afortunadamente, hemos cambiado mucho: la actual Cámara cuenta con un 39,42% de mujeres. Y, con respecto a Canarias, en las últimas elecciones, las celebradas en 2016, fueron mayoría las mujeres electas al Congreso (ocho de quince) y casi la mitad de las plazas al Senado, cinco de once.

 

La UCD perdió en País Vasco, Andalucía, Cataluña, Madrid, Comunidad de Valencia, Murcia y Asturias

 

MAYORÍA CENTRISTA EN DIEZ COMUNIDADES

 

El triunfo de la formación centrista en los comicios que se celebraron el 1 de marzo de 1979 se produjo en diez de las diecisiete actuales comunidades autónomas, que entonces solo eran un futurible, un proyecto a desarrollar sobre la base de lo recogido en el título VIIIº de la recién aprobada Constitución, el que hace referencia a la organización territorial del Estado.

 

La victoria más contundente de los centristas se produjo en Canarias y no solo por ser el lugar con el récord de porcentaje de votos obtenidos al Congreso de los Diputados por el partido de Suárez (58,36%, muy por delante de Castilla y León, con un 50,98%, o Baleares, con el 48,92%). También, por la distancia con relación a los socialistas, de 40 puntos porcentuales en Canarias frente a los 31 de Galicia o los 25 de Castilla y León. Los dos grandes partidos, UCD (34,84%) y PSOE (30,4%), sumaron entonces en el conjunto de España el 65% de las papeletas.

 

La UCD sufrió una derrota en las urnas en Andalucía, Cataluña, Madrid, Comunidad de Valencia, País Vasco, Asturias y Murcia. El resultado fue muy estrecho en Madrid, donde el PSOE de Felipe González (33,34%) superó ligeramente a la candidatura que encabezaba Adolfo Suárez (33,14%). Igual sucedió en Valencia, donde los socialistas aventajaron en un punto a los centristas, y en Murcia, en este caso por menos de un punto (0,8). En Asturias la diferencia a favor del PSOE se elevó hasta los 4 puntos (37,28% frente a 33,02%). En Andalucía, los socialistas ganaron por algo menos de dos.

 

PNV

 

En el caso de Euskadi, el claro vencedor fue el Partido Nacionalista Vasco (PNV), con el 27,57% de las papeletas, por delante del PSOE (19,05%), UCD (16,68%) y Herri Batasuna (14,49%). En Cataluña, los socialistas ganaron de manera rotunda, rozando el 30% de apoyos en las urnas, situándose a continuación UCD (19,35%), PSUC-PCE (17,38%) y CiU (16,38%).

 

El PSOE obtuvo sus mayores porcentajes en Murcia (39,15%), Extremadura (37,57%), Comunidad de Valencia (37,31%) y Asturias (37,28%); y los resultados más débiles, por debajo del 18%, en Galicia y en Canarias. El PCE consiguió sus mayores apoyos en las futuras comunidades en Cataluña (17,38%), Asturias (13,72%), Madrid (13,46%) y Andalucía (13,33%). Por último, la CD de Fraga, los logró, como no, en Galicia (14,19%), por delante de La Rioja (13,87%) y Andalucía (11,07%).

 

 

PRIMER ESTATUTO CANARIO

 

Nuestro primer Estatuto de Autonomía se debate en el Congreso de los Diputados en junio de 1982, siendo apoyado por 274 votos a favor, produciéndose un voto en contra y 14 abstenciones. Posteriormente, seguiría su tramitación en el Senado. El Estatuto quedaría aprobado definitivamente el 10 de agosto de 1982, publicándose su texto en el BOE el 16 de agosto. El primer Parlamento de Canarias se constituiría el 30 de mayo de 1983.

Fernando Sagaseta intervino en la tribuna del Congreso en aquel Pleno de junio de 1982 indicando que, al no reconocerse constitucionalmente el derecho a la autodeterminación, “UPC no ha querido participar en algo que no va a resolver los problemas cruciales, las necesidades reales, que hoy día el pueblo canario tiene”. Sagaseta se abstuvo.

Por su parte, el socialista Jerónimo Saavedra se felicita por la aprobación del Estatuto y señala la relevancia de “la puesta en marcha del concepto de región por encima del de isla. Por vez primera, entramos en una concepción que no es la de la provincia del siglo XIX”, asegurando que se trata “de un Parlamento que representa a todos los canarios, y de un Gobierno que va a defender los intereses de todos los canarios”.

El tinerfeño Juan Julio Fernández, diputado del Grupo Centrista, señaló que era un Estatuto de máximo nivel “para unas islas – para un archipiélago- que subsisten en su doble insularidad: la de ser siete islas y la de formar un archipiélago a 1.000 kilómetros de la tierra peninsular más cercana”, asegurando que las islas para navegar “necesitan de plena autonomía y del autogobierno propio de los buenos navegantes que saben muy bien hacia dónde orientan su singladura”.

 

DIPUTADOS ELECTOS 1979

 

LAS PALMAS (6 ESCAÑOS)

 

LORENZO OLARTE CULLÉN (UCD)

JOSÉ MIGUEL BRAVO DE LAGUNA (UCD)

FERNANDO BERGASA PERDOMO (UCD)

ANTONIO MÁRQUEZ FERNÁNDEZ (UCD)

JERÓNIMO SAAVEDRA ACEVEDO (PSOE)

FERNANDO SAGASETA CABRERA (UPC)

 

SC DE TENERIFE (7 ESCAÑOS)

 

JOSÉ MIGUEL GALVÁN BELLO (UCD)

MARÍA DOLORES PELAYO DUQUE (UCD)

ANTONIO JUAN ALFONSO QUIRÓS (UCD)

JUAN JULIO FERNÁNDEZ RODRÍGUEZ (UCD)

ZENÓN MASCAREÑO ALEMÁN (UCD)

LUIS FAJARDO SPÍNOLA (PSOE)

NÉSTOR PADRÓN DELGADO (PSOE)

 

 

SENADORES ELECTOS 1979

 

EL HIERRO FEDERICO PADRÓN PADRÓN UCD
LA PALMA ACENK GALVÁN GONZÁLEZ UCD
LA GOMERA CARLOS BENCOMO MENDOZA UCD
TENERIFE VICENTE ÁLVAREZ PEDREIRA

ALFONSO SORIANO BENÍTEZ DE LUGO

ALBERTO DE ARMAS GARCÍA

UCD

UCD

PSOE

GRAN CANARIA GREGORIO TOLEDO RODRÍGUEZ

RAFAEL MARTÍN HERNÁNDEZ

JUAN QUESADA LÓPEZ

UCD

UCD

UCD

FUERTEVENTURA MIGUEL SÁNCHEZ VELÁZQUEZ UCD
LANZAROTE RAFAEL STINGA GONZÁLEZ UCD

 

 

RESULTADOS GENERALES 79 EN CAPITALES DE LAS ISLAS (PORCENTAJE)

 

UCD PSOE UPC PCE CD
VALVERDE 71,21 8 1,15 8,12 6,06
SC DE LA PALMA 54,11 20,91 1,37 14,93 3,82
SS DE LA GOMERA 41,03 33,23 3,41 17,9 2,51
SC DE TENERIFE 42,91 24,86 15,02 5,3 7,84
LAS PALMAS DE GC 50,64 14,83 20 3,4 3,97
PTO DEL ROSARIO 63,6 11,02 6,68 3,79 5,81
ARRECIFE 56,06 24,61 8,89 4,7 1,35

 

 

MUNICIPIOS EN LOS QUE UCD SUPERÓ EL 80% DE VOTOS

 

LA OLIVA 87,86%
EL TANQUE 87,74%
VILAFLOR 87,22%
EL PASO 86,77%
FUENCALIENTE 86,47%
ARTENARA 84,44%
YAIZA 83,33%
TIJARAFE 82,38%
TEJEDA 82,27%
MOGÁN 81,83%
LA VICTORIA 80,37%

 

(Publicado por Canarias7 en su edición del domingo 3 de marzo)

Fuentes de todos los cuadros y gráficos: Ministerio del Interior y Congreso de los Diputados. Elaboración propia.

 

 

 

Estuve ayer, lo escribo hoy

Quién le iba a decir a aquel pibe que pegaba carteles de UPC en la campaña de las elecciones generales de marzo de 1979, con Elfidio Alonso y Paco Tovar al frente de la lista por Santa Cruz de Tenerife, o un mes más tarde de la plancha al Ayuntamiento de La Laguna, con Rafael Núñez en el número 1, que casi cuarenta años más tarde tendría el privilegio de escribir una historia de aquella coalición que daba sus primeros pasos y publicarla como libro.

Para lo bueno y para lo malo tuve la suerte de estar allí y en distintos acontecimientos que afectaron a la sociedad canaria de aquella época y, en particular, a la UPC. Y los he plasmado en el libro Unión del Pueblo Canario. Luces y sombras del nacionalismo autodeterminista canario de los años 70/80, editado por la Fundación Canaria Tamaimos dentro de su colección Alongues.

En todos estos años he escuchado muchas cosas sobre la UPC. Gente que la idolatra y cree que es lo mejor que le ha pasado al nacionalismo de izquierdas canario en su historia. Lo dudo. Gente que solo percibe sus errores y considera que fue una experiencia digna de olvido. Tampoco es justo. Personas dispuestas a resucitar sus siglas y otras que volverían, con toda seguridad, a intentar dinamitarlas. Pese al tiempo transcurrido, demasiadas pasiones y poca serena reflexión. La que permite la distancia que da el tiempo transcurrido desde su nacimiento y desaparición, apenas cinco años después. “Ha pasado el tiempo necesario para que sea posible una investigación suficientemente distanciada, sin ser por ello distante”, como bien señala Pablo Ródenas en el prólogo del libro.

Valores

Algunos valores de aquella etapa son, a mi juicio, rescatables. El grado de unidad entre distintas corrientes de pensamiento de la izquierda: cristianos autogestionarios, comunistas, socialistas, independentistas… Y la capacidad para levantar un proyecto político pensado desde y para Canarias, sin tutela alguna de organizaciones estatales, con el grado de madurez que suponía para un pueblo colonizado hace seis siglos y que había sido siempre dependiente. Asimismo, su indiscutible voluntad de cambio, de buscar soluciones a una sociedad con muchas carencias en sus infraestructuras, en los servicios públicos, en la formación y el bienestar de su gente.

En el libro someto a discusión su posicionamiento sobre determinados asuntos, entre ellos el proceso autonómico, la creación de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria o las diferentes maneras de entender la autodeterminación, que era su lema y se convirtió en el nexo de unión de sus distintas corrientes partidarias. Sus aciertos y errores de gestión en el Ayuntamiento de Las Palmas de Gran Canaria, el único que gobernaron, apenas año y medio. Así como sus sectarismos que trasladaron al terreno sindical propiciando la división del Sindicato Obrero Canario (SOC), una de sus páginas más lamentables.

Movimientos y partidos

También realizo un reconocimiento a personas que, por distintas razones, fueron esenciales en su trayectoria: Fernando Sagaseta, Francisco Tovar, Manuel Bermejo y Rosario Armas. Y cito a tantas otras que estuvieron en UPC y que luego desarrollaron su actividad en distintos movimientos sociales, así como en diferentes organizaciones políticas, nacionalistas o no. Entre ellas, Eusebia Nuez, Enrique Caro, Gonzalo Angulo, Oswaldo Brito, Félix Martín Hormiga, José de León, Francisco Zumaquero, María Jesús Nebot, Agustín Ferrera, Rafael Monzón, Javier Doreste, Arturo Borges, Luis Beltri Baudet, José Ramón Pérez Meléndez o Paco Almeida.

Quiero expresar mi agradecimiento a todos los hombres y mujeres que han colaborado en este proyecto y tantas otras que han recibido el libro con enorme interés. Reconozco que ha supuesto un enorme privilegio poder dedicar este último año y medio a estudiar, investigar, entrevistar y hacer memoria en torno a aquella interesante, apasionante y contradictoria etapa.

Estuve ayer, lo escribo hoy.

8 de marzo y otras calles

Distintas ciudades españolas comienzan a contar en su callejero con un más que merecido homenaje a la lucha feminista, tantas veces silenciada o incluso denigrada. Al respecto, hace unas semanas se daba a conocer que la calle 8 de Marzo será pronto realidad en Madrid, junto a otras plazas y avenidas dedicadas a mujeres ilustres, entre ellas la activista estadounidense contra la discriminación racial Rosa Parks –célebre por ser encarcelada en el año 1955 tras negarse a ceder el asiento a un blanco en un transporte público en Alabama- , la escritora Ana María Matute, premio Nacional de las Letras en 2007 y premio Cervantes en 2010, o la prestigiosa periodista Concha García Campoy.

Estos nombres, junto a los de Mercedes Gaibrois y Riaño, escritora e historiadora de origen colombiano, primera mujer en ocupar un sillón en la Real Academia de la Historia en el año 1935, o Marie Tharp, cartógrafa y geóloga estadounidense y una de las creadoras del primer mapa científico del suelo oceánico,sustituyen en el callejero de Madrid a nombres de personas vinculadas estrechamente con el régimen franquista.

Una sabia decisión de la corporación municipal que preside Manuela Carmena, aunque la propuesta llevada al pleno es una iniciativa del grupo socialista. Una actuación que colabora en ese largo camino de continuar visibilizando la presencia de las mujeres y que merece, sin duda, ser reconocida. Aunque, por desgracia, la justa medida no logrará, ni de lejos, equilibrar la enorme desproporción que existe en los callejeros –de Madrid y de la totalidad de las ciudades españolas- entre figuras masculinas y femeninas, con más de un 90% de presencia de hombres y una casi insignificante de mujeres.

En el Archipiélago, pese a nuestros muy negativos datos de empleo, educativos, sanitarios o en el desarrollo de los servicios sociales básicos, no siempre vamos por detrás con relación al resto del Estado. De hecho, en el asunto que nos ocupa nos adelantamos en el tiempo a la capital del Reino en municipios como Telde (Gran Canaria), Puerto de la Cruz (Tenerife) o Tazacorte (La Palma), que desde hace algunos años tienen el 8 de Marzo entre las denominaciones de sus calles.

Algunas ciudades españolas, como Sevilla y Cáceres, también cuentan con una calle con esa denominación. Clara Campoamor, la diputada que tan brillantemente defendió en las Cortes el derecho al sufragio femenino, que por primera vez pudo ejercerse en España en 1933, también cuenta con una calle en la capital española. Y en Las Palmas de Gran Canaria. Una ciudad, la capital grancanaria, que desde hace apenas cuatro meses dispone de una avenida en el barrio de Tamaraceite que conmemora el Día Internacional de la Mujer. Fue inaugurada justo en las vísperas del pasado 8 de marzo, cuando se celebró una movilización feminista que desbordó todas las previsiones y llenó de las más justas reivindicaciones de igualdad las ciudades de Canarias y de España.

Histórico

Un verdadero hito histórico, esta celebración del Día de la Mujer 2018, que ha impactado en la sociedad y en las agendas políticas. Y que puso en el debate social asuntos como la violencia de género (“un tercio de las mujeres ha sufrido violencia física o sexual, principalmente de parte de un compañero sentimental”, según señala Naciones Unidas), la persistente brecha salarial entre mujeres y hombres o las numerosas discriminaciones que aún persisten en una sociedad que, sin duda, ha avanzado de manera significativa respecto a la situación de las mujeres en casi todos los ámbitos, pero en la que queda mucho por hacer para superar las lacras del machismo.

En realidad, en el caso de la capital grancanaria el hecho debió producirse treinta y seis años antes, en los primeros meses de 1982. Entonces el concejal Francisco Zumaquero, interviniendo como portavoz de la Unión del Pueblo Canario (UPC), planteó en el pleno del ayuntamiento que se sustituyera el nombre de la calle General Sanjurjo por el de 8 de Marzo, como reconocimiento  a la lucha de las mujeres “por su liberación y derechos”. Distintos avatares políticos de la época impidieron, por la oposición del grupo de Gobierno PSOE-UCD, que nuestra ciudad se convirtiera en vanguardia en ese reconocimiento a la lucha feminista, en ese homenaje a la larga y ardua batalla por la igualdad entre mujeres y hombres.

Afortunadamente, años después se produciría el cambio y nuestra ciudad eliminaría la referencia al general golpista y permanente conspirador contra la IIª República. Sanjurjo fue uno de los cabecillas del golpe del 36 y no llegó a ponerse al frente del mismo por su fallecimiento en una accidente de aviación el 20 de julio de ese año.

Olof Palme

Aunque en vez de 8 de Marzo se optó por Olof Palme, el primer ministro socialista sueco –referencia de la defensa del estado del bienestar, del pacifismo y del desarme, de la lucha contra la dictadura franquista y contra el apartheid sudafricano, y, asimismo, del apoyo a los refugiados- asesinado en más que oscuras circunstancias en el mes de febrero de 1986.

Antes, con el gobierno que presidía el socialista y nacionalista Manuel Bermejo, en Las Palmas de Gran Canaria se había sustituido la calle General Franco por Primero de Mayo y la Primo de Rivera por Franchy y Roca. Un fenómeno que no se produjo en Santa Cruz de Tenerife, donde la UCD primero y ATI-CC después, se resistieron numantinamente a eliminar las denominaciones franquistas.

Resulta curioso que este año, en el que celebramos el cuarenta aniversario de la aprobación de la Constitución todavía permanezcan en numerosas ciudades vestigios de la ignominiosa dictadura franquista. ¿Se imaginan pasear por Berlín y ver la calle Adolf Hitler, la avenida Joseph Goebbels, el parque Heinrich Himmler o la plaza de las SS? E incluso, el hecho impresentable de la pervivencia de la Fundación Francisco Franco, financiada en varios ejercicios con fondos públicos. Y del propio mausoleo en que se encuentran los restos del sanguinario dictador. Parece que, por fin, este Gobierno quiere acabar con esa anomalía democrática, con ese desprecio a la libertad y los derechos humanos, que supone mantener homenajes al fascismo y a sus figuras más significativas. Ya era hora. Aunque a los dos derechas estatalistas, PP y Ciudadanos, les parezca inoportuno y olviden, interesadamente, que Franco se alzó contra un Gobierno legítimo y es el responsable máximo de una guerra y de una cruenta dictadura. Su (o)posición les retrata.


(*) Publicado en el periódico CANARIAS7 en su edición del domingo 26 de agosto.

Un Parlamento más plural, proporcional y representativo

Análisis del nuevo modelo electoral que podría entrar en vigor en 2019

 

UN PARLAMENTO MÁS PLURAL

 

  • De haberse instaurado en 2015 hubiesen accedido también a la Cámara canaria tanto Ciudadanos (tres escaños) como Unidos (uno)

 

  • El escaño que se incrementa en Fuerteventura, que pasa de 7 a 8, corrige un desfase demográfico que no previó el Estatuto

 

  • Actualmente, el 17,52% de la población, la de las islas no capitalinas, elige 30 escaños, la misma cantidad que el 82,48% restante

 

  • Los escaños del colegio de restos irían a PP (2), PSOE (2), Podemos (2), CC (1), NC (1) y Ciudadanos (1)

Tras más de 35 años de vigencia de un sistema transitorio parece que, por fin, se puede producir un cambio en el sistema electoral canario establecido en el primer Estatuto de Autonomía de Canarias y endurecido y empeorado, con la elevación de sus barreras electorales, en la reforma del año 1996. No se trata en modo alguno de una revolución y, seguramente, los que han planteado modelos alternativos al actual sentirán que no se colman todas sus aspiraciones. Pero supone, sin duda, un significativo avance. Al disminuir las barreras electorales facilita la pluralidad, evitando escándalos como el de 2015 donde Ciudadanos con más de 54.000 votos no logró representación en la Cámara canaria. Además se mejora modestamente la proporcionalidad. Se gana, en fin, en democracia. Lo trato de detallar en este trabajo, publicado originariamente en el periódico Canarias7.

 

Enrique Bethencourt

El modelo vigente establece un Parlamento de 60 escaños (el Estatuto recoge que “el número de diputados autonómicos no será inferior a cincuenta ni superior a setenta”), en el que Tenerife y Gran Canaria disponen de 15 cada una y el resto se distribuyen como sigue: Lanzarote (8), Fuerteventura (7), La Palma (8), La Gomera (4) y El Hierro (7). Sobre la base de la denominada triple paridad, es decir, que las dos islas capitalinas coincidan en escaños, que sea igual el número de diputados y diputadas de las islas no capitalinas (30) que el de las capitalinas (30) y que también haya coincidencias entre las dos provincias, Las Palmas y Santa Cruz de Tenerife; incluso una cuarta paridad: que las islas no capitalinas occidentales y orientales tengan el mismo peso parlamentario. Actualmente, el 17,52% de la población, la de las islas no capitalinas, elige 30 escaños, la misma cantidad que el 82,48% restante. O, dicho de otra forma, 377.000 habitantes disponen del mismo número de actas que 1.777.000.

Esa distribución convierte a Canarias en la Comunidad más desequilibrada respecto a la proporcionalidad del voto ciudadano. El Hierro, con algo más  de 10.900 habitantes dispone de tres escaños, y Tenerife más de 900.000 y Gran Canaria, con más de 850.000, cuentan con 15 cada una. Por lo tanto,  en la isla del Meridiano corresponde un escaño por cada 3.647 habitantes y en Tenerife uno por cada 61.706.  Una desproporción de uno a casi 17, es decir siete veces más elevada que la que existe entre Barcelona y Lleida (2,25) o cinco que la que se produce entre Álava y Vizcaya (3,49). Si comparamos a La Palma con Gran Canaria es de 5,48. Además, la isla bonita dispone de un diputado más que Fuerteventura pese a tener 34.041 habitantes menos que la isla majorera. Tampoco se tienen en cuenta los cambios demográficos.

Barreras

Además, contamos con las barreras electorales de acceso más altas de España, Europa y el mundo. Mientras que en el resto de las comunidades autónomas optan a tener escaños las formaciones que superen el 3% en unas y el 5% en otra, en nuestra Comunidad disponemos de una doble, del 30% insular o del 6% archipelágico. En las últimas autonómicas, las de 2015, esto castigó a Ciudadanos que, con 54.375 votos y el 5,84% autonómico, se quedó sin representación en el Parlamento de Canarias. Mientras que, con poco más de 5.000, ASG, el grupo de Casimiro Curbelo, obtenía tres escaños.

No fue la primera ocasión en que se producían estos poco democráticos desfases. En 1999, el PIL rozó el 30% insular en Lanzarote y se quedó a unas pocas papeletas de CC, primera fuerza en la isla; y no consiguió representación alguna mientras CC capturaba cuatro escaños. Igual le sucedió a NC en el 2007: 46.000 sufragios en Gran Canaria (11%), y más de 50.000 en el conjunto del Archipiélago, no le sirvieron para acceder a la Cámara canaria.

Como he señalado en otras ocasiones, esas altas barreras y la exclusión de fuerzas políticas con significativo apoyo ciudadano, hacen que una parte importante de los cotos se vayan directamente a la papelera.

Si al final los partidos políticos canarios logran desbloquear la actual situación y sacar adelante la reforma del sistema electoral se avecinan algunos cambios muy democratizadores. En primer lugar con relación a las barreras que se reducirán de los actuales 30% y 6% al 15% insular y, probablemente, al 3% autonómico, aunque en este último asunto el PP ha estado insistiendo en dejarlo en el 5%. Lo que resulta difícil de entender.

Este cambio, de haberse aplicado en 2015, hubiese permitido el acceso de Ciudadanos, que se acercó al 6%, con dos escaños, uno por la circunscripción de Gran Canaria y otro por la de Tenerife; y también de Unidos: el partido de Bravo de Laguna hubiese alcanzado un acta por Gran Canaria. Luego el Parlamento de Canarias sería más plural e irían menos votos (cerca de 85.000) de ciudadanos y ciudadanas del Archipiélago a la papelera.

Asimismo, se trata de corregir la inflexibilidad de la normativa que no tuvo en cuenta posibles modificaciones demográficas. En efecto, nos encontramos ante la paradoja de que Fuerteventura, con 34.000 habitantes más que La Palma dispone de siete diputados frente a los 8 de la isla bonita. Ahora se pretende aumentarle un escaño. Y serían, por tanto, 61 los diputados y diputadas elegidos con las tradicionales circunscripciones insulares.

 

SIMULACION: FUERTEVENTURA EN 2015 CON 8 ESCAÑOS

 

CC 9.824 4.912 3.275  2.456
PSOE 6.103 3.052  2.034  1.526
PP 4.754  2.377  1.585  1.189
PODEMOS 4.264  2.132  1.421  1.066
UNIDOS 2.429 1.215 810 607
NC  2.347  1.174  782  587

Datos: Parlamento de Canarias. Elaboración propia.

 

El nuevo escaño en Fuerteventura hubiese correspondido a CC, con 2.456 votos, mejor cociente que Unidos (2.429) y Nueva Canarias (2.347). Por tanto, la distribución de escaños en la isla sería como sigue: CC (4), PSOE (2), PP (1) y Podemos (1).

Pero la reforma aborda también el asunto de la proporcionalidad. Esta mejoraría, más bien poco, con la famosa lista archipelágica de 10 escaños, y bastante más incrementando directamente el número de escaños de Tenerife y Gran Canaria, pasando a 20 o 22 las islas más pobladas. En aras del acuerdo se ha buscado una fórmula más compleja.

Se trata de establecer un nuevo colegio electoral “de restos”, es decir, donde se contabilizarían los votos que los partidos dejan de traducir en escaños en todas las circunscripciones. Tomando como referencia aquel escalón del cociente de la Ley D´hondt no traducido en actas. Veamos un ejemplo de su aplicación en la circunscripción de Gran Canaria.

 

APLICACIÓN LEY D’HONDT GRAN CANARIA 2015 CON BARRERA CANARIA DEL 3%

 

PP 79.652 39.826 26.551 19.913
NC 72.005 36.003 24.002 18.001
PSOE 68.390 34.195 22.797 17.098
PODEMOS 60.552 33.276 22.184 16.638
CIUDADANOS 24.573 12.286 8.191 6.143
CC 24.392 12.196 8.131 6.098
UNIDOS 23.428 11.714 5.857 3.905

Datos: Parlamento de Canarias. Elaboración propia.

 

Con una barrera del 3% archipelágico, esta sería la distribución de escaños: PP, NC, PSOE y Podemos  tres cada uno, y Ciudadanos, CC y Unidos, uno cada uno. Respecto a lo que ocurrió en 2015, el nuevo modelo quitaría un diputado al PP y otro a NC, que irían a parar a Unidos y Ciudadanos.

 

APLICACIÓN LEY D’HONDT TENERIFE 2015 CON BARRERA CANARIA DEL 3%

 

CC 106.217 53.109 35.406 26.554 21.243 17.703 15.174
PSOE 84.408 42.204 28.136 21.102  16.882  14.068 12.058
PP 67.202 33.601 22.401  16.801  13.440  11.200 9.600
PODEMOS 51.346 25.673  17.115  12.837  10.269  8.558 7.335
CIUDADANOS 23.428 11.714 5.857 3.905 2.929 2.343 1.952
NC 13.220  6.610  4.407  3.305  2.644  2.203 1.889

Datos: Parlamento de Canarias. Elaboración propia.

 

En consecuencia, con el nuevo modelo CC perdería uno en Tenerife que iría a parar a las filas de los de Albert Rivera.

Los restos de cada uno de los partidos en Gran Canaria serían los siguientes: PP, 19.913; NC, 18.001; PSOE, 17.098; Podemos, 16.638; Ciudadanos, 12.286: CC, 12.196, y Unidos, 11.714. Y en Tenerife: CC (17.703), PSOE (16.882), PP (16.801), Podemos (17.115), Ciudadanos (11.714) y NC (13.220).

Estos datos se añaden a los que se produzcan en el resto de las circunscripciones y nos darían el siguiente cuadro del colegio electoral de restos:

 

 

GC FTRA LZTE TFE LP LG EH TOTAL
PSOE 17.098 2.034 3.190 16.882 3.418 973 668 44.263
PP 19.913 2.377 2.971 16.801 2.582 1.219 1.034 46.897
CC 12.196 1.965 2.537 17.703 3.158 1.245 840 39.644
PODEMOS 16.638 2.132 3.358 17.115 2.725 1.039 403 43.410
NC 18.001 2.347 1.894 13.220 1.180 703 392 37.737
CIUDADANOS 12.286 1.436 2.782 11.714 1.830 241 85 30.374
UNIDOS 11.714 2.429 3.300 3.711 21.154

Datos: Parlamento de Canarias. Elaboración propia.

 

A esos globales le aplicamos la ley D´hondt.

PP 46.897 23.449 15.632
PSOE 44.263 22.132 14.754
PODEMOS 43.410 21.705 14.470
CC 39.644 19.822 13.215
NC 37.737 18.869 12.579
CIUDADANOS 30.374 15.187 10.125
UNIDOS 21.154 10.577 7.051

Datos: Parlamento de Canarias. Elaboración propia.

 

Sería, por tanto: PSOE 2, PP 2, Podemos 2 y uno cada uno a CC, NC y Ciudadanos. Esos los atribuimos, en cada partido, al territorio donde tuviera restos mayores.

Por tanto, de esos nueve escaños, con los datos de 2015, cinco irían para Gran Canaria y cuatro para Tenerife, por la debilidad de CC en Gran Canaria y por los mejores resultados en esta islas de NC y Ciudadanos.

De manera que el Parlamento hubiese quedado así: CC 19, PSOE 17, PP 13, Podemos 9, NC 5, Ciudadanos 3, ASG 3 y Unidos 1.

Los partidos más favorecidos por el nuevo sistema, siempre según lo ocurrido en 2015, hubiesen sido el PSOE, que mejora en dos actas, y Podemos, que aumenta otras dos; el menos beneficiado NC, que se queda con los cinco que obtuvo y sería el único que no incrementaría resultados, junto a ASG, pues CC sube uno y PP también. Eso, por supuesto, sin contar a los que entonces no lograron plaza y que accederían al Parlamento con tres escaños (Cs) y uno (Unidos). Pero eso es circunstancial y secundario, lo importante es la mejora democrática.

En definitiva, un Parlamento más plural, que mejora además la proporcionalidad entre los territorios, que no quita escaños a nadie y que mejora, sustancialmente, la calidad democrática de las islas. La propuesta cuenta, de momento, con el apoyo de PSOE, PP, Podemos y Nueva Canarias, que suman 39 escaños en el Parlamento y podría ser bloqueada (se precisan 40, es decir, dos tercios de la Cámara para poder aprobarla) por los 21 votos de CC y ASG. Sería muy positivo que ante este planteamiento de cambio moderado, estas dos formaciones se sumaran, pero parece poco probable. La respuesta definitiva la sabremos en las próximas semanas.

 

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Del 16,21% al 6,77%, dato homologable a los de otras comunidades autónomas

 

85.000 VOTOS NO HUBIESEN IDO A LA PAPELERA

 

E.B.

 

Uno de los más importantes efectos del propuesto nuevo modelo sería la disminución significativa del número de votos a candidaturas que no se traducen en representación. En los comicios autonómicos celebrados el año 2015 se elevó en nuestra Comunidad a 145.678, es decir al 16,21%. Con la nueva norma que hubiese facilitado la entrada de Ciudadanos y Unidos en la Cámara canaria, la cifra quedaría reducida a 60.864 sufragios y el porcentaje al 6,77%, homologable a lo que sucede en las otras comunidades autónomas.

Los datos canarios en este aspecto, por sus altas barreras, han sido superiores a los de otras comunidades: Euskadi (7,56%) o Navarra (5,84%), con barrera del 3%. Y , asimismo, de las que tienen un 5%, caso de Baleares (8,19%), Galicia (9,6%) o Valencia (10,36%). El record lo tienen las últimas catalanas del pasado 21 de diciembre, con solo un 1,14%, mejorando el ya buen dato de 2015 (3,29%).

 

VOTOS AL PARLAMENTO CANARIO NO TRADUCIDOS EN ESCAÑOS

 

2007 2011 2015 2015 APLICANDO

EL NUEVO MODELO

16,12% 10,60% 16,21% 6,77%

Datos: Parlamento de Canarias. Elaboración propia.

 

Por otra parte, incrementar a 70 también es razonable. Comunidades con una población similar a la de las Islas ofrecen datos parecidos. Así, el País Vasco, con 2,1 millones de habitantes, prácticamente igual que nuestro Archipiélago, tiene 75, mismo número de actas que Galicia con 2,7 millones. Y Extremadura, con poco más de un millón de habitantes tiene 65 escaños o Aragón con 800.000 menos que Canarias cuenta con 67. Castilla y León con una población de 2,4 millones tiene una Cámara con 84 diputados y diputadas.

Respecto a lo que a cada partido le cuesta cada escaño en número de votos, sigue siendo CC la gran favorecida (por el elevado número de escaños que obtiene, en uno u otro modelo, en las islas menos pobladas), igual que en el sistema vigente, y Nueva Canarias la más perjudicada de los partidos que ya cuentan con representación.

 

LO QUE CUESTA EN VOTOS UN ESCAÑO A CADA PARTIDO (CON DATOS ELECCIONES 2015)

MODELO ACTUAL PROPUESTA DE REFORMA
PSOE 12.133 10.706
PP 14.177 13.086
CC 9.277 8.789
PODEMOS 19.006 14.783
NC 18.727 18.727
ASG 1.697 1.697
CIUDADANOS 18.125
UNIDOS 23.428

Datos: Parlamento de Canarias. Elaboración propia.

 

En definitiva, incrementar a 70 escaños es razonable, estatutario, homologable y no supone necesariamente ningún derroche. Y muy valioso si ello implica, si se adoptara esa fórmula, mejorar sensiblemente la representatividad de Tenerife y Gran Canaria, es decir, ganar en democracia. Llegar a 75 escaños sí hubiese implicado cambios en el Estatuto.

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Publicado originalmente en CANARIAS7.

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Es cosa de hombres

Así se publicitaba una marca de brandy en los años sesenta y setenta del pasado siglo: “Es cosa de hombres”. Proyectando que una bebida de alta graduación, como aquella, solo podía estar dirigida a satisfacer los placeres de masculinos paladares. En sus anuncios aparecían futbolistas, militares, corredores en un encierro taurino o pilotos de carreras, dejando bien claro a quien se dirigía el producto. Tras las imágenes, una joven afirmaba: “Es cosa de hombres. Los hombres beben Soberano porque es cosa de hombres”. Hoy no se atreverían, pese al evidente machismo que destila buena parte de la producción publicitaria. No lo harían por el rechazo social que suscitaría y, asimismo, por razones puramente comerciales: estarían renunciando a captar la clientela femenina.

Semejante frase publicitaria casaba a la perfección con la manera de pensar y hacer de una sociedad, la de la última etapa del franquismo y comienzos de la Transición democrática, en que casi todo, la política, la economía, el deporte, continuaba siendo, salvo excepciones, “cosa de hombres”. Como señala Montserrat Boix en La representación de las mujeres y la lucha por la paridad, aproximación histórica,  “en las elecciones al Congreso de Diputados de 1979 la presencia femenina no es superior a un 6 %, cifras similares a las convocatorias electorales posteriores desde el 82 al 89 en el que la presencia femenina oscila entre el 2,4 % y el 5,6%”. El establecimiento de cuotas, guste o no, fue determinante, ya en este siglo XXI, para que comenzaran a cambiar las cosas.

Los avances experimentados por las mujeres en la IIª República –donde se aprobó el sufragio femenino o el divorcio, así como el reconocimiento de derechos en la familia y en el matrimonio; y se hizo un esfuerzo para incorporar a las mujeres a la educación- fueron cercenados por el franquismo. En la dictadura, las mujeres quedaron relegadas al espacio doméstico o al ejercicio de profesiones consideradas una prolongación de su “vocacional” papel de cuidadoras.

Mucho ha cambiado la situación de la mujeres desde entonces. Están presentes en los parlamentos, en porcentajes semejantes a los de los hombres, y dirigiendo varias comunidades autónomas y numerosas alcaldías, entre ellas las de Madrid y Barcelona. Han aumentado su papel en las universidades y en las empresas, aunque mucho menos en su dirección. Juegan cada vez un rol más relevante en la actividad deportiva… Más temprano que tarde tendremos la primera presidenta del Gobierno central, como ya ha ocurrido, como presidentas o primeras ministras, en Alemania, Reino Unido, Chile, Noruega, Argentina, Canadá o Brasil.

Leyes

Sin embargo, pese a las importantes modificaciones legislativas, pese al avance de las mujeres en todos los ámbitos sociales, pese a los cambios educativos y los que se han ido produciendo en la mentalidad ciudadana, continúan existiendo espacios y actuaciones que prolongan aquel “es cosa de hombres”.

Sucede, en este caso es una circunstancia mundial, en el ámbito de la Iglesia Católica, así como en otras confesiones religiosas, entre ellas, y de forma destacada, el Islam. Son cosa de hombres. No es de recibo que en pleno siglo XXI marginen a la mitad de la humanidad y no posibiliten su acceso, no ya a su máximo nivel de mando, sino ni siquiera a ejercer el sacerdocio. Una marginación que no es gratuita, que tiene consecuencias, y que muestra a las mujeres como ciudadanas de segunda que no merecen consideración divina.

La Justicia española tampoco anda para dar ejemplo. No por el número de mujeres juezas, cada vez mayor, sino por su escasa representación en la carrera judicial que, como el anuncio de marras, parece ser cosa de hombres. Como viene denunciando la Asociación de Mujeres Juezas que preside Gloria Poyatos, en el  Tribunal Constitucional hay solo dos magistradas de un total de doce y en el Tribunal Supremo son 11 las mujeres de un total de 78, es decir representan un 13% del órgano.

En cambio no suelen ser tanto cosas de hombres el trabajo doméstico y el cuidado de los hijos e hijas. Según el INE, en los hogares integrados por una pareja con hijos la dedicación diaria de la mujer casi duplica la dedicación del hombre (4 horas y 37 minutos la mujer, 2 horas 34 minutos el hombre). Además, si atendemos a la situación laboral, “las mujeres ocupadas dedican 3 horas y 46 minutos diarios a las actividades de hogar y familia y 2 horas y 21 minutos los hombres. La diferencia es mucho mayor en el caso de inactividad (estudiantes, jubilados o pensionistas, labores del hogar), 4 horas y 49 minutos las mujeres y 2 horas y 25 minutos los hombres”.

Violencia

Si es, por contra, cosa de hombres la violencia machista. Más de 800 mujeres han sido asesinadas desde 2004 a hoy por sus parejas o exparejas en España. Mensualmente se presentan más de 2.400 denuncias por violencia contra las mujeres. Los comportamientos machistas se reproducen entre los jóvenes. Pero no aparece como problema relevante en el barómetro del CIS. El Pacto contra la Violencia de Género es una buena noticia.

Por último, también parecen ser cosa de hombres las gestas deportivas. Cuando un equipo supera una eliminatoria que parecía imposible los medios de comunicación hablan de una “machada”. Como he señalado en diversas ocasiones, saltando obstáculos, superando las más diversas pruebas, las mujeres han mostrado su capacidad de conseguir las mayores gestas en el mundo laboral, empresarial o político. El uso a estas alturas de “machada” resulta tan machista e impresentable como extemporáneo y ridículo.

El machismo es un asunto en el que los hombres tienen mucho que ver. Con el problema y con la solución. Lo peor son, sin duda, los hombres con execrables actitudes violentas hacia las mujeres. Pero no son menos impresentables los que justifican o quitan hierro a la grave situación y muestran una enorme misoginia, como vemos en las redes o en algunos medios. Aunque, afortunadamente, cada vez hay más hombres críticos con la realidad actual y comprometidos en cambiarla para lograr la plena igualdad.

 

——–Publicado incialmente en Canarias7

Me gusta la bandera

Sí, me gusta la bandera, la canaria, tricolor con siete estrellas verdes. A la que canta Taburiente en Aguañac: “Un mar azul que brille con siete estrellas verdes, el amarillo en tus trigales y el blanco en tus rompientes”. No soy el único. Es la habitual en las diversas fiestas populares y en los más variados acontecimientos deportivos; también en las movilizaciones sociales. De más arraigo y, en mi opinión, de mucha mayor belleza que la oficial que reconoce el Estatuto; pero eso último es solo una cuestión de particular gusto, claro. Es verdad que, desde hace tiempo, es la bandera de las formaciones nacionalistas canarias, partidos y sindicatos, pero también de muchos canarios y canarias que votan otras opciones políticas. Y que en las sedes de las instituciones y en los acontecimientos oficiales debe presidir la estatutaria, como corresponde.

Relativizo bastante los símbolos. No estoy dispuesto a morir ni a matar por ninguna bandera, por ninguna. De hecho, en mi casa no hay banderas, grandes ni pequeñas, ni figuras de personaje alguno, ni emblemas políticos ni religiosos.

Envolverse en una bandera no me dice nada de quien lo realiza. No supone que por hacerlo se sea ni mejor persona ni más patriota que el resto, salvo una visión acartonada e hipócrita de las patrias, en las que poco o nada importan sus gentes. Como puede comprobarse con tantos abanderados, muchos de ellos ilustres –de la economía, del deporte o de la música- , que luego, sin la menor vergüenza, defraudan al fisco o colocan todo su dinero en paraísos fiscales y, por tanto, dañan a la hacienda pública y muestran su absoluta falta de empatía y solidaridad hacia sus conciudadanos.

Comparto, en este sentido, lo que hace unos años dijo el hispanista Ian Gibson en la Comunidad de Valencia: “”Menos banderas e himnos y más enseñanza pública y hospitales, más sanidad”. O las de Benedetti: ¿Qué pasaría si de pronto / dejamos de ser patriotas para /ser humanos?”

Solidaridad

Además, considero que las banderas que más valen la pena son las de la solidaridad, de la igualdad, del rechazo a cualquier forma de marginación y discriminación. Tal vez, por eso, tengo especial afecto a la arcoíris y a la violeta, que tanto han hecho para comenzar a superar injustas situaciones. Y a la verde que pretende salvar el planeta de su destrucción a causa de las agresiones humanas contra el territorio y el medio ambiente.

Por otra parte, el hecho de que me guste la tricolor y estrellada bandera no supone que quiera imponérsela a los demás. En modo alguno. Claro que me encantaría que fuera el símbolo de la Comunidad Canaria pero entiendo que una buena parte de las organizaciones políticas -especialmente, pero no solo, PP y Ciudadanos, también el PSOE- tengan legítimas discrepancias sobre el asunto. Por supuesto que las respeto.

Y, por otra parte, no le veo el menor interés a plantear una singular guerra de banderas. Ni ahora, que tenemos suficientes y graves problemas de desempleo, pobreza y débiles servicios públicos, a los que conviene dedicar todos los esfuerzos, ni en otro momento en que la sociedad canaria fuera menos desigual que la actual y el bienestar mayoritario.

Solo si hubiera un consenso muy elevado tendría sentido modificar el Estatuto y cambiar la actual y oficial bandera por la de las siete estrellas verdes. Y no es, evidentemente, el caso. De los partidos que están en el Parlamento tres –CC, Podemos y NC-, que representan a 30 diputados y diputadas, probablemente estarían por la labor. Insuficiente, sin duda.

Puestos a elegir me resulta más interesante, más imprescindible, por sus consecuencias en la mejora de la calidad de la vida democrática, cambiar el sistema electoral y ganar en pluralidad y representatividad. O el reconocimiento de las aguas canarias. O, en fin, que los contenidos sociales del nuevo Estatuto tengan expresión práctica, no solo formal. Y, sobre todo, que Canarias deje de ser la cola de las comunidades autónomas en casi todos los parámetros –sanidad, educación, aplicación de la ley de la dependencia…- y los líderes de los bajos salarios, las paupérrimas pensiones, la pobreza y la exclusión social.

Prohibir, no gracias

Pero dicho esto no entiendo el intento de prohibir la misma, por ejemplo, en nuestros recintos deportivos. No creo que la bandera esconda intentos totalitarios ni de desprecio a los derechos humanos, como sí hacen las fascistas. No considero que pretenda imponerse a otras enseñas y ser enarbolada en la conquista de territorio alguno. Detrás de ella no hay violencia, intolerancia, racismo ni xenofobia. Salvo la que puedan mantener personas individuales como sucede con la española, la francesa, la italiana, la estadounidense o la alemana. También, por si acaso, la rusa.

El escritor, profesor y político Juan Manuel García Ramos acaba de llevar al Parlamento de Canarias una proposición no de ley (PNL) en la que pide se derogue la prohibición de la bandera con siete estrellas en los estadios promovida por la Comisión Estatal contra la violencia, el racismo, la xenofobia y la intolerancia en el deporte. La propuesta de CC-PNC solicita a la Delegación del Gobierno en Canarias que elimine la prohibición de la enseña en los actos deportivos y populares; y reclama a la Liga de Fútbol Profesional que excluya a la bandera de las siete estrellas verdes de su listado de emblemas que incitan a la violencia.

Peticiones muy razonables y que fueron apoyadas por la mayoría de la Cámara, todos los grupos a excepción del PP. Esta bandera, la tricolor con las siete estrellas verdes, no hace el menor daño. Sí lo hacen, con creces, los cánticos racistas, xenófobos, machistas y misóginos que se escuchan en muchos estadios, las expresiones de odio y de desprecio. La violencia gratuita de grupos de extrema derecha que ha crecido en las calles de manera importante en los últimos meses. Ocúpense de ello. Ahí si nos jugamos la seguridad, la democracia y la libertad.

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Publicado inicialmente en el periódico Canarias7.

Quiero ser vasco

Quiero ser vasco. No lo digo solo por la posibilidad de pasear diariamente por mi amada Donostia. Ni por las conversaciones sosegadas en cualquier rincón de esa tierra con mi amigo Koldo. Tampoco por su excelente gastronomía. O por su más que relevante oferta cultural: jazz, cine, escultura, museos…. Ni por La Concha que, con ser muy hermosa, no la cambio por mi playa de Las Canteras, con su singular barra y, por estar lista para el baño, por su suave temperatura, casi los 365 días del año.

Lo digo, sobre todo, atraído por sus condiciones económicas y sociales: desempleo muy por debajo de la media española, una economía bastante diversificada en la que el turismo ha crecido en lugares antaño industriales (caso de Bilbao) y en la que se mima la I+D+i. Unos elevados parámetros educativos –pese a las advertencias de estancamiento del último informe PISA- y unas bajas tasas de abandono escolar temprano…

Configurando una sociedad que se codea con las europeas más avanzadas. Y que, además, pese al predominio histórico de gobiernos moderados, mantiene elementos importantes de cohesión social y de apoyo a los sectores más débiles, con peor situación económica. Como sucede con la implantación de la Renta de Garantía de Ingresos (RGI), una especie de renta mínima para persona sin ingresos o con ingresos insuficientes para cubrir sus necesidades básicas.

Asimismo, no es un lugar donde se hayan producido las numerosas escandaleras de corrupción de otros territorios. Aunque durante medio siglo les tocó sufrir –no en exclusiva- la irracional barbarie de los que pretendían imponer sus ideas con secuestros, coches bomba y tiros en la nuca.

Inyección millonaria

Hoy es, sin duda, una de las comunidades más equilibradas y con mayor calidad de vida. Y lo será más a partir de ahora, si finalmente se aprueban los Presupuestos Generales del Estado para 2017. La inyección millonaria que supondrán por la forma muy favorable a las tesis del Gobierno del PNV en que se ha resuelto el contencioso en torno al cupo vasco, incrementará aún más sus arcas públicas y permitirá potenciar sus servicios públicos y sus infraestructuras.

Y no ha sido solo el cupo, que supone varios miles de millones de euros. También la financiación del AVE que unirá las capitales vascas en seis años, el ahorro que supondrá para las empresas la bonificación de la tarifa eléctrica o, en fin, el apoyo al desarrollo de distintas infraestructuras. Y, en el plano político, donde el Gobierno central dijo digo, recurriendo ante el Tribunal Constitucional distintas iniciativas del Ejecutivo de Ajuria Enea, ahora dirá diego, desistiendo a continuar con las mismas.

Demuestra, por un lado, los escasos complejos de la derecha española. Aunque no lo parezca, es el mismo PP que criticaba hace un año a Pedro Sánchez por la posibilidad de que pactara con los independentistas, entre los que entonces se incluía al PNV, situación que “rompería España”. Su visión patriótica termina, justo, donde empiezan sus particulares intereses de partido. Y, por otro, la capacidad de tragadera y de hacer el ridículo del uniformador y jacobino partido de Albert Rivera, el Ciudadanos que se oponía al cupo y que ahora va a aprobar con su votos el cuponazo con tres estrellas michelin.

Agravios

Decisiones, por cierto, que incrementan el arsenal de agravios de los catalanes –especialmente de los que apuestan por la desconexión de España, pero no solo- que miran asombrados la enorme diferencia de trato.

Y, sobre todo, confirman una visión desequilibrada e injusta en el reparto de los recursos públicos: beneficiando a los que más tienen en detrimento de los que menos. El Sur –mucho menos desarrollado, con más pobreza y desempleo, con menos nivel cultural y educativo, con peores infraestructuras y servicios públicos- también existe.

Y al Sur del Sur se encuentra Canarias, a más de 1.000 kilómetros del continente europeo, con un 50% menos de riqueza y duplicando las cifras de paro EPA (25,7% frente al 11,9%), con un 35% de personas en riesgo de pobreza frente al 9% de Euskadi. Y, sin embargo, si no se modifican las cosas, no va a recibir en los PGE 2017 un trato ni parecido al de Euskadi, ya quisiera, cuando sus circunstancias son terriblemente peores.

Lo dicho: quiero ser vasco. Eskerrik asko.

 

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Moción espectáculo

 

Plantear una moción de censura contra un Gobierno acosado por la corrupción -y por algo más que sospechas de uso torticero de la Justicia, ahí están las vergonzosas grabaciones- puede suscitar el inmediato aplauso de muchos. Cabreados ante la barranquera de detenciones y la aparición de nuevos casos parece que todo vale para hacer frente al PP y sus dislates. Pero no es así.

La moción de censura es algo muy serio y por eso resultan contadas las llevadas a cabo en democracia: la de Felipe González contra Adolfo Suárez en 1980, con un líder que solo necesitaba tiempo para llegar a La Moncloa, aunque quien intervino en su defensa fue Alfonso Guerra; y la de Antonio Hernández Mancha a Felipe González en 1990 que, por el contrario, con un candidato que no era ni siquiera diputado (la defendió Juan Ramón Calero), demostró que la AP de entonces no tenía alternativa ni liderazgo.

En ambos casos las posibilidades de éxito eran nulas (aunque en el primero la diferencia fue de 24 votos: 156 síes y 166 noes; en el segundo la aplastante mayoría absoluta del PSOE no ofrecía dudas, pero además rechazaron también la censura a González IU, PNV y EE). Y fueron protagonizadas por el principal partido de la oposición, en un Parlamento que se parece poco al actual en el que el bipartidismo ha sido tocado en su línea de flotación y la fragmentación, especialmente en el caso de las izquierdas, exige gobiernos con variados apoyos parlamentarios.

En ese marco, lanzarse a presentar una moción de censura como lo ha hecho Pablo Iglesias se asemeja a como se lanzó hace más de un año a presentar a Pedro Sánchez su Gobierno en aquella esperpéntica rueda de prensa, con la mitad de los ministerios asignados sin contar con el futuro presidente. Un acto de prepotencia que solo ayudó a incrementar la desconfianza entre Podemos y el PSOE. Política espectáculo en estado puro. Una moción de censura sin apoyos, sin candidato y sin posibilidades es, en mi opinión, un ejercicio de onanismo que solo generará más frustración en la izquierda.

Rechazo

Ahora, con un Podemos desnortado en el Parlamento, que no ha sabido aprovechar las circunstancias del PP en minoría mayoritaria, para tejer acuerdos que posibiliten mejorar la vida de la gente, Iglesias vuelve a las andadas. Y, en solitario, sin conversaciones ni acuerdos previos con otras formaciones políticas plantea una censura que difícilmente recabará algún apoyo suplementario a los 71 diputados de UP y las convergencias.

La moción tampoco tiene programa (tema más fácil de resolver, pondrán el suyo) ni candidato. En el caso de que finalmente se decidan por Pablo Iglesias tendríamos el combate entre los dos líderes que generan más rechazo en la ciudadanía: Rajoy y el propio Iglesias. Bueno, ni eso, Rajoy no está obligado a intervenir y puede delegar en otro compañero de filas.

La moción se plantea, fundamentalmente, contra el PSOE más que contra el PP, sabido de que su fracaso será inevitable. Es un envite a los socialistas que hoy no tienen ni secretario general ni candidato a la Presidencia del Gobierno. Ni un claro líder en el Congreso de los Diputados.

En esas condiciones, Iglesias y los suyos aprovechando de forma oportunista la parálisis socialista le plantean un reto, conocedores de que la respuesta va a ser indudablemente negativa. Y, tal vez, consigan generar problemas al PSOE con la moción. Pero esta no servirá ni para cargarse a Rajoy ni para cambiar las políticas que afectan negativamente a la vida de la gente.

Eso sí, pretenderán aparecer como los salvadores de la patria en estos tiempos de corruptelas varias y de manipulaciones políticas intolerables. Con varios problemas. Uno, el anunciado fracaso que dejará las cosas como están, o no, que igual Mariano sale fortalecido de la jugada, confirmando que no tiene alternativa. Dos, la frustración aparejada a un intento baldío de cambio y a la continuidad de los conservadores. Tres, peores relaciones en el seno de las izquierdas que dificulten futuros (e imprescindibles) entendimientos.

Responsabilidad

Y, en fin, el cuarto, y muy importante: si Mariano Rajoy sigue al frente del Gobierno es, no conviene olvidarlo, gracias a su voto negativo (junto al del PP) cuando Sánchez se presentó a la investidura, lo que no quita las responsabilidades de una parte del PSOE en evitar cualquier acuerdo con la formación morada. Entonces había recortes, austericidio, pérdida de derechos, limitación de libertades y, por supuesto, corrupción en dosis elevadas. Y el señor Iglesias no tuvo a bien evitar un nuevo Ejecutivo de Rajoy, impidiendo que Sánchez accediera a la Presidencia. Prevalecieron más otros intereses.

El cierre de la ventana de oportunidad de los años 2014-2015, la desorientación parlamentaria y política de quienes iban a asaltar inmediatamente el cielo y tuvieron que gestionar un panorama menos dinámico, con menos posibilidades transformadoras a corto y medio plazo, situó a Podemos en Vistalegre II ante una difícil coyuntura, al borde del abismo. Con la elección de Iglesias y sus tesis dieron un significativo paso adelante.

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