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La Tiradera

Un blog de Enrique Bethencourt

CC-NC, salvar los muebles

El acuerdo entre Coalición Canaria (CC) y Nueva Canarias (NC) en los recientes comicios generales tenía efecto real en las islas orientales y, de manera especial, en Gran Canaria. En 2008 ambas organizaciones acudieron por separado, NC con el CCN, y CC con el PIL, en listas encabezadas, respectivamente, por Marino Alduán y Fernando Bañolas. NC-CCN consiguió ponerse por delante de CC-PIL con casi siete mil votos de diferencia, pero sin llegar a los 40.000 sufragios, y ambas formaciones se situaron muy lejos de la posibilidad de obtener acta en el Congreso; juntos la habrían alcanzado.

El acuerdo, bajo el lema Unidos por Canarias’, establecido apenas cuatro meses después  de las elecciones autonómicas del 22 de mayo, en las que ambos partidos compitieron y protagonizaron algunas duras salidas de tono en la campaña, fue difícil de digerir para parte de sus respectivas militancias y, también, de sus electorados.

De hecho, en las cercanías de las elecciones del 20-N, más de un 15% de los votantes nacionalistas desconocía la existencia de la alianza y un porcentaje similar mostraba su oposición a la misma. Detalles que demostraban que la unidad electoral era, con diferencia, la opción preferida de sus votantes pero, asimismo, que era impensable plantearse que lograran aunar todos los votos procedentes de NC y de CC en la provincia de Las Palmas; las fugas eran inevitables, la unanimidad en favor de la alianza, imposible.

80% del apoyo

En ese sentido, puede considerarse un relativo éxito el hecho de que CC-NC logrará conservar casi el 80% de los votos conseguidos en 2008, teniendo además en cuenta que ya no apoyaban ni CCN ni PIL; el primero, aliado ahora con el PP, y el segundo, sin pronunciarse ante estos comicios. Y, sobre todo, el desconcierto o/y malestar de una parte de sus seguidores con el entendimiento entre quienes tan abiertamente discrepaban públicamente hasta hace bien poco.

Esas circunstancias fueron determinantes en municipios como Santa Lucía, en el que la agresiva campaña de CC en las pasadas municipales creo un malestar en NC, en modo alguno superado; y que tuvo mucho que ver con la bajada de casi nueve puntos respecto a las papeletas cosechadas por separado en 2008. Situación aminorada en Telde, aunque CC despojara a NC de la alcaldía con su pacto con CIUCA y PP: la reducción del apoyo es solo de 4 puntos.

En Guía y en Gáldar el decrecimiento es muy significativo y parcialmente explicable por los resultados sobredimensionados de 2008 (42% y 25%, respectivamente) vinculados al prestigio del candidato Bañolas –entonces alcalde de Guía con mayoría absoluta- en la comarca.

Menos explicable es el tremendo bajón en Agüimes, salvo que las discrepancias sobre la “rapidez” del acuerdo por parte de Roque Aguayro hayan desmovilizado a sectores amplios de su electorado. El nacionalismo pierde nada menos que 13 puntos de las elecciones de 2008 a las de 2011, lo que supone casi la mitad de los apoyos recibidos hace tres años y medio; y el PP arrasa en el feudo de Antonio Morales, superando el 51,36% de los votos.

En Las Palmas de Gran Canaria la pérdida es de solo dos décimas, pero los resultados del nacionalismo siguen estando en la capital muy por debajo de la media grancanaria y canaria, y no creo que hayan dejado satisfecho a nadie. En otros municipios de la isla los nacionalistas mejoran, entre otros Artenara, Arucas, Mogán, Tejeda o Valleseco, y especialmente en La Aldea, donde se pasa del 19,65% al 30,36% a solo cinco del triunfante PP.

En definitiva, de haber concurrido por separado NC y CC hubiesen logrado mantener una mayor cohesión de sus militantes, sin la menor discrepancia, a la búlgara casi, y, asimismo, de fidelidad de sus respectivos electorados. Pero con un elevado precio: a costa de que esas decenas de miles de votos nacionalistas fueran directamente a la papelera de reciclaje, como sucedió en 2008.

La obtención del diputado por Las Palmas es un auténtico bálsamo y da la razón a quienes apostaron por el entendimiento, pese a los riesgos que entrañaba, frente a los que pretendían un aislamiento tan inmaculado como suicida.

Pero no solventa, ni mucho menos, los problemas del nacionalismo ni en las Islas orientales ni en el conjunto de Canarias. Su futuro, si quieren que tenga futuro y no un lento o acelerado languidecer, pasa, entre otros factores, por una profunda reflexión sobre su papel en la sociedad canaria, su clarificación como proyectos diferenciados y con perfiles propios, su capacidad para atraer profesionales y electorado urbano y, de manera especial, su talento para ser atractiva referencia para las jóvenes generaciones.

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DATOS AÑADIDOS

A petición de varios lectores y lectoras incluyo algunos datos globales y otros específicos de Lanzarote y Fuerteventura.

* La pérdida en Las Palmas de porcentaje alcanzado con relación a 2008 es de 1,52 puntos, al pasar de 13,8 al 11,28 (algunas décimas cabe atribuírselas a que no están CCN ni PIL)

* El nacionalismo se mantiene en Teguise, pierde 2 puntos en Tinajo, y 8 en Haría;  en San Bartolomé sube un punto, igual que en Arrecife. En Tías aumenta 2 y espectacular caída en Yaiza (12 puntos menos que en 2011).

* En Fuerteventura, por su parte, aumenta en todos los municipios: Antigua (2), Puerto del Rosario (2,5 puntos), Pájara (3), La Oliva (5),  Tuineje (5) y Betancuria (7).

———————————————-Estoy también en twitter: @enriqueBeth

Cuando se estrenó ‘La Vida de Brian’, de los geniales Monty Python, algunas escenas, como la que incluyo aquí, me parecieron un retrato perfecto de los sectarismos y miserias de la izquierda (y del nacionalismo canario, también).

Desgraciadamente, a estas alturas del siglo XXI, todavía lee uno textos, análisis y proclamas que confirman la pervivencia de esas actitudes “hasta la derrota final”.

Comentarios

ESTEBAN dice:

UN DARDO PURTIFICADOR PARA LAS CONCIENCIAS ENQUISTADAS.

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