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La Tiradera

Un blog de Enrique Bethencourt

Huelga General, ética de la resistencia

En distintos programas de radio y televisión me han preguntado en las últimas semanas qué opino sobre la Huelga General convocada por los sindicatos para el próximo jueves 29 de marzo. Y la respuesta no es, no puede ser, en ningún caso sencilla. Por la relevancia de una decisión de ese tipo y por las circunstancias, muy adversas, que la rodean.

En primer lugar, apunto a que se trata, a mi juicio, y con enorme diferencia, de la Huelga General más justificada de todo el período democrático.

Lo es como respuesta al profundo calado de la contrarreforma que está llevando a cabo el PP, que no solo impone una reforma laboral que aniquila derechos como la negociación colectiva y permite a los empresarios unilaterales reducciones salariales y modificaciones horarias, así como un despido regalado. Pero es que, además, los conservadores españoles están tomando medidas que suponen una voladura del Estado del Bienestar, afectando a los grandes servicios públicos y a los derechos de la ciudadanía.

Pero, en segundo lugar, suelo destacar en mis intervenciones que no son, ni mucho menos, las mejores condiciones para llevar adelante una huelga en Canarias y en el conjunto del Estado. Por muchas y variadas razones.

Por el temor de quienes hoy tienen afortunadamente trabajo a las posibles represalias de sus empleadores, represalias que pueden dar con sus huesos en las oficinas de empleo. Y, asimismo, porque las penurias económicas hacen que muchos no estén dispuestos a perder los emolumentos de una jornada laboral.

Por la avalancha propagandística de los medios de comunicación, públicos y privados, mayoritariamente situados en el campo del conservadurismo más hostil hacia las organizaciones sindicales y sus propuestas; y que, en algunos casos, ha llevado a un auténtico linchamiento, mostrando que desearían la desaparición o, al menos, el completo sometimiento del sindicalismo.

Resignación

Por el desnorte, la despolitización y la resignación de amplias capas de la sociedad, que desconfían de que movilizarse sirva para algo.

Por la pérdida de credibilidad y los errores sindicales, así como de una izquierda groggy frente a una derecha que no solo está ganando las batallas político-electorales –aunque las elecciones del 25-M hayan supuesto un brusco frenazo al avance de la derecha, un serio aviso a sus desmanes- , sino también las ideológicas.

Creo que las organizaciones sindicales han arriesgado mucho con la convocatoria. Y que la misma, por las razones arriba expuestas, tendrá un efecto limitado. Aunque permita percibir que, pese a todos los obstáculos, sigue existiendo resistencia social frente a unas políticas que he venido denominando como ‘antipersonas’, como las famosas y deplorables minas. Políticas que cercenan proyectos vitales, que destruyen individuos y familias, igual que aquellas mutilan cuerpos.

Estos días he seguido con mucha atención todas las informaciones que suministraban los sindicatos. Destaco en lo positivo, en el caso canario, que se produzca, por fin, unidad de acción entre todas las organizaciones, nacionalistas o de carácter estatal, frente al desmoralizante ombliguismo y sectarismo al que nos tienen acostumbrados.

En lo negativo, constatar que la convocatoria la realizan 17 sindicatos, una atomización tan disparatada que los hace más frágiles y que merecería una profunda reflexión por parte de bases y líderes. Y, asimismo, que algunos se muestren plenamente satisfechos por contar con el apoyo de organizaciones políticas que, juntas, no superan el 7% del electorado canario. Menos lobos, caperucita, si esta huelga llega a tener algún efecto, por pequeño que sea, será si se suman a la misma gente del PSOE, Nueva Canarias e, incluso, de sectores progresistas de CC.

Seguimiento

La Huelga General del 29 no será el fin de un camino. El Gobierno del PP continuará con sus medidas profundamente reaccionarias y equivocadas que conducirán, como ellos mismos han anunciado sin sonrojarse, a 650.000 desempleados más a final de año, así como a una Educación, una Sanidad y unos Servicios Sociales completamente devaluados.

Trabajadores y clases medias seguirán pagando los brutales efectos de una crisis económica que generaron otros. No lograremos parar el tsunami ultraconservador por el mayor o menor porcentaje de seguimiento de la convocatoria.

Pero pese a todo, sigue teniendo sentido rebelarse. Sentido ético. De solidaridad con los que hoy peor lo pasan y con las futuras generaciones. De rechazo a decisiones que aumentan la pobreza y la exclusión socia.l

Como en el viejo poema de Gelman, siendo plenamente conscientes de que con estos y otros versos no cambiaremos hoy las cosas, hay que sentarse a la mesa y seguir escribiendo muchas, muchas páginas.

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Puedes seguirme también en Twitter: @EnriqueBeth

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Poema completo de Juan Gelman, premio Cervantes 2007, al que hacía referencia. Fue incluido en una de las primeras tiraderas, pero lo expongo de nuevo a los numerosos lectores y lectoras que se han ido incorporando a este espacio.

JUAN GELMAN: CONFIANZAS


Se sienta a la mesa y escribe…

Con este poema no tomarás el poder, dice…
Con estos versos no harás la revolución, dice…
Ni con miles de versos harás la revolución, dice…

Y más…
Esos versos no han de servirle para que
peones, maestros, hacheros
vivan mejor, coman mejor.
O él mismo coma, viva mejor.
Ni para enamorar a otros servirán.

No ganará plata con ellos.
No entrará al cine gratis con ellos.
No le darán ropa por ellos.
No conseguirá tabaco o vino por ellos.
Ni papagayos,
ni bufandas,
ni barcos,
ni toros,
ni paraguas conseguirá por ellos.
Si por ellos fuera,
la lluvia lo mojará.
No alcanzará perdón o gracia por ellos.

Con este poema no tomarás el poder, dice…
Con estos versos no harás la revolución, dice…
Ni con miles de versos harás la revolución, dice…

Se sienta a la mesa y escribe…

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