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La Tiradera

Un blog de Enrique Bethencourt

14-N: poema por escribir

Una Huelga General es una decisión muy comprometida, de mucho riesgo. Estoy seguro de que los sindicatos han tenido que dedicarle muchas horas de reflexión antes de decidir su convocatoria, la segunda en este terrible 2012 en que vamos lanzados hacia los 6 millones de desempleados. Abocados a ella por la gubernamental soberbia de una mayoría absoluta utilizada para afrontar una auténtica contrarreforma neoliberal en los más diversos ámbitos.

Y estoy convencido, también, de que los sindicatos y organizaciones sociales convocantes conocen perfectamente el grado de desmovilización social; el miedo de muchos de los que aún tienen empleo a secundar un paro por temor a las represalias de su empresario; el freno que supone, para muchos otros, un descuento que añadir a sus ya menguadas economías; el acomodo de otros cuantos pese a la mayor seguridad en sus puestos de trabajo; y hasta el escepticismo de los que creen que nada va a hacer cambiar la actitud y las políticas del Gobierno central.

La Huelga General constituye un gesto de rebeldía y dignidad frente a ataques permanentes.  Desde la “muy agresiva” reforma laboral, que ha facilitado decenas de miles de despidos y constreñido los derechos de los trabajadores, al conjunto de políticas económicas que generan más paro y más miseria, al tiempo que proceden a la voladura de los servicios públicos fundamentales.

Educación

La Educación, con los multimillonarios recortes de los últimos tres años, en el Estado y en las comunidades autónomas, que han debilitado a la escuela pública y que perjudican, especialmente, a los alumnos de entornos socioculturales desfavorables. Y que ahora pretenden rematar con una ley, la LOMCE, segregadora y clasista, a la vez que centralizadora y enemiga de la democracia en los centros, sobre todo de la participación de las familias.

La Sanidad avanza aceleradamente hacia su completa privatización, desde el copago farmacéutico al anunciado de prótesis o sillas de ruedas, así como la puesta en manos privadas de hospitales y centros de salud. Acabando con un sistema universal que, con unos costos más que razonables, se encontraba entre los mejores del mundo.

A la dependencia le sustraen casi 500 millones de euros en dos ejercicios presupuestarios, las cuentas públicas estatales de 2012 y las de 2013, acabando de facto con una de las leyes más importantes de las aprobadas en estos treinta años de democracia. Y condenando a los dependientes y a sus familias, así como generando desempleo en un sector llamado a todo lo contrario.

En las actuales circunstancias, y pese a que las razones para la protesta son más que justificadas, no es nada fácil garantizar un alto seguimiento de la convocatoria. Serán muchas las presiones y los temores.

Fiscalidad

Pero la Huelga General es una imprescindible llamada de atención a los gobiernos y una forma de expresar que hay una parte significativa de la ciudadanía que reclama otras políticas. Que está convencida de que la actual austeridad solo está dañando a la economía, destruyendo empleo y poniendo bajo mínimos a unos servicios públicos que suponen un elemento de equidad social.

Y que apuesta por otra vía: la de la solidaridad, la de la justa fiscalidad que posibilite que paguen más los que más tienen, la de batalla sin tregua contra el fraude fiscal y contra los vergonzosos paraísos en que algunos patriotas de pacotilla colocan su dinero.

No tenemos ninguna garantía de que el 14-N sea un éxito. No tenemos ninguna seguridad de que con mayor o menor seguimiento estos gobiernos despiadados y ajenos al sufrimiento de sus pueblos modifiquen sus actuales políticas antipersonas. Pero estamos obligados moralmente a plantar cara, a decir no. A resaltar que no queremos ser cómplices ni asistir resignadamente al actual atropello de los más elementales derechos.

Rememorando a Juan Gelman, sabemos que con estos versos de la Huelga General no tomaremos el Poder, que cambiar el actual estado de cosas exige un largo y duro recorrido. Y aún sabiéndolo, siendo plenamente conscientes, muchos nos sentaremos a la mesa y escribiremos.

——–Puedes seguirme también en Twitter: @EnriqueBeth

Confianzas (Juan Gelman)

Se sienta a la mesa y escribe…

Con este poema no tomarás el poder, dicen…
Con estos versos no harás la revolución, dicen…
Ni con miles de versos harás la revolución, dicen…

Y más…
Esos versos no han de servirle para que
peones, maestros, hacheros
vivan mejor, coman mejor.
O él mismo coma, viva mejor.
Ni para enamorar a otros servirán.

No ganará plata con ellos.
No entrará al cine gratis con ellos.
No le darán ropa por ellos.
No conseguirá tabaco o vino por ellos.
Ni papagayos,
ni bufandas,
ni barcos,
ni toros,
ni paraguas conseguirá por ellos.
Si por ellos fuera,
la lluvia lo mojará.
No alcanzará perdón o gracia por ellos.

Con este poema no tomaras el poder, dicen…
Con estos versos no harás la revolución, dicen…
Ni con miles de versos harás la revolución, dicen…

Se sienta a la mesa y escribe…

Comentarios

Loles dice:

Porque es el único arma que tiene un pueblo para decir pacíficamente ¡BASTA!
Muchos basta juntos pueden hacer cambiar el rumbo, al menos, hay que intentarlo.

EDDIE A. MORALES PEREZ, dice:

MARAVILLOSO POEMA,DICE MAS QUE LA VERDAD,TAL VEZ NO SE CONSIGA NADA; SE ESCUCHARA EL SENTIR DEL PUEBLO,Y ESO ES MUCHO MAS PREOCUPANTE QUE QUEDARSE CALLADO, Y SEGUIR SOPORTANNDO LOS ATROPELLOS DE ESTE GOBIERNO. SINO GRITAN NADIE LOS ESCUCHARA,HAGAN SUS RECLAMACIONES; PERO SIN VIOLENCIA HASTA DONDE SEA NECESARIO,LOS QUIERO HERMANOS.

[…] (Original al blog “La Tiradera”) […]

esteban dice:

Debemos seriamente todos reflexionar sobre apoyar la huelga general, a mi modo y manera de ver hasta los militantes y o simpatizantes del PP, pues la situación que la justifica va más allá del ámbito del Gobierno actual ni siquiera del anterior, la situación generada tiene orígenes más largos y profundos como lo están teniendo las consecuencias que a todos nos alcanzan o nos alcanzarán (nadie está libre de esta nube toxica como se ha podido ir comprobando). Incluso aunque parezca una contradicción hasta al propio Gobierno le interesara el éxito de la convocatoria ante sus interlocutores Europeos e internacionales, y debe ser un éxito para la observación de otros pueblos del mundo que padecen de los efectos del mismo gas, sería una manera de parar las ansias de una elite despiadada y aferrada de un modelo económico agotado pero con la fuerza innata del toro de liria herido.

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