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La Tiradera

Un blog de Enrique Bethencourt

Irak, la guerra y sus cómplices

Se cumplen diez años del comienzo de la guerra de Irak. Evoco hoy, en el lado positivo, las manifestaciones multitudinarias de aquellos días en distintas ciudades europeas haciendo llegar a los gobiernos el rechazo de los pueblos a la barbarie que se avecinaba. Y, en el negativo, la sordera interesada de los dirigentes políticos de entonces, tan soberbios y guerreros como escasamente morales.

Una década después, el conflicto iniciado aquellos días ha supuesto cientos de miles de muertos y heridos, decenas de miles de mutilados, destrucción de infraestructuras y peor vida para los ciudadanos y las ciudadanas de Irak. Y una significativa reserva de odio acumulado.

Aquella guerra ilegal, inmoral e injusta tiene responsables directos: George Bush, Tony Blair y Aznar, que debieran estar sentados en el banquillo de una Corte Penal Internacional. La construyeron desde la mentira y la manipulación, con aquellas armas de destrucción masiva utilizadas como excusa para la invasión y el expolio de las riquezas. O la nunca probada vinculación de Sadam con Al Qaeda y los atentados terroristas del 11 de septiembre en Estados Unidos.

Como bien señala el escritor uruguayo Eduardo Galeano, en un artículo titulado Criminología, “Iraq no amenazaba la paz mundial en la realidad, pero sí en los discursos de Bush, Blair y José María Aznar. Las verdaderas armas de destrucción masiva resultaron ser las palabras que inventaron su existencia. Mataron a miles”.

Lo hizo el entonces presidente Aznar. “Todos sabemos, señorías, que Sadam Hussein tiene armas de destrucción masiva”, afirmó el 5 de febrero de 2003. Y añadió: “Existen vínculos con grupos terroristas como Abu Nidal, la organización de Muyahidin Khalg, el grupo Ansar-el-Islam o la facción de Abú Abbas, y es sabido con qué generosidad recompensa a los terroristas suicidas de Hamas. Como ha dicho un gobernante europeo, sólo es cuestión de tiempo que las armas de destrucción masiva lleguen a manos de grupos terroristas“. Esto dijo Aznar en sede parlamentaria, en un hecho de inusitada gravedad.

Soria

Como expresé en un artículo publicado en 2007, su grado de hipocresía sólo ha sido superado con creces, en mi opinión, por el hoy ministro de Industria, Turismo y Comercio del Gobierno de España, José Manuel Soria, activista a favor de la guerra, que insultaba, un día sí y otro también, a quienes nos oponíamos a la misma, convirtiéndonos en sospechosos de apoyo a los terroristas más viles, de enemigos de la civilización occidental, de amigos del sátrapa iraquí, a quien, por cierto, alimentaron Estados Unidos y sus aliados cuando les vino bien para enfrentarse a Irán.

Pocas veces he sentido tantas náuseas ante una noticia como cuando Soria, siendo presidente del Cabildo Insular de Gran Canaria, recibió en su sede, en mayo de 2004, a Alí Ismael Abbas (que perdió los dos brazos, así como a sus padres en un bombardeo aliado sobre Bagdad) y Ahmed Ansa (que sufrió la pérdida de un brazo y una pierna en una ataque aéreo), niños iraquíes gravemente mutilados por la guerra, para agasajarles y obsequiarles.

Los que aplaudían las bombas y justificaban la invasión de Irak y la masacre, acariciaban con las mismas aplaudidoras manos, y sin el menor rubor, sin la menor aparante incomodidad, a algunas de las víctimas más conocidas de la guerra que ellos apoyaron. Hace falta tener un estómago y, sobre todo, una conciencia muy especial, para realizar semejantes gestos después de contribuir, con el apoyo de su partido y de su Gobierno, a escribir una de las más sangrientas y vergonzosas páginas de la historia de la Humanidad.

——–-Puede seguirme también en Twitter: @EnriqueBeth

Leon Gieco: ‘Sólo le pido a Dios’. Que la guerra y sus víctimas nunca nos sean indiferentes.

http://www.youtube.com/watch?v=Ek4qqkJ9950

Comentarios

karlotti dice:

Reblogged this on poesia salvaxe and commented:
Aquella guerra ilegal, inmoral e injusta tiene responsables directos: George Bush, Tony Blair y Aznar, que debieran estar sentados en el banquillo de una Corte Penal Internacional. La construyeron desde la mentira y la manipulación, con aquellas armas de destrucción masiva utilizadas como excusa para la invasión y el expolio de las riquezas. O la nunca probada vinculación de Sadam con Al Qaeda y los atentados terroristas del 11 de septiembre en Estados Unidos.

Como bien señala el escritor uruguayo Eduardo Galeano, en un artículo titulado Criminología, “Iraq no amenazaba la paz mundial en la realidad, pero sí en los discursos de Bush, Blair y José María Aznar. Las verdaderas armas de destrucción masiva resultaron ser las palabras que inventaron su existencia. Mataron a miles”.

Lo hizo el entonces presidente Aznar. “Todos sabemos, señorías, que Sadam Hussein tiene armas de destrucción masiva”, afirmó el 5 de febrero de 2003. Y añadió: “Existen vínculos con grupos terroristas como Abu Nidal, la organización de Muyahidin Khalg, el grupo Ansar-el-Islam o la facción de Abú Abbas, y es sabido con qué generosidad recompensa a los terroristas suicidas de Hamas. Como ha dicho un gobernante europeo, sólo es cuestión de tiempo que las armas de destrucción masiva lleguen a manos de grupos terroristas“. Esto dijo Aznar en sede parlamentaria, en un hecho de inusitada gravedad.

Soria

Como expresé en un artículo publicado en 2007, su grado de hipocresía sólo ha sido superado con creces, en mi opinión, por el hoy ministro de Industria, Turismo y Comercio del Gobierno de España, José Manuel Soria, activista a favor de la guerra, que insultaba, un día sí y otro también, a quienes nos oponíamos a la misma, convirtiéndonos en sospechosos de apoyo a los terroristas más viles, de enemigos de la civilización occidental, de amigos del sátrapa iraquí, a quien, por cierto, alimentaron Estados Unidos y sus aliados cuando les vino bien para enfrentarse a Irán.

Pocas veces he sentido tantas náuseas ante una noticia como cuando Soria, siendo presidente del Cabildo Insular de Gran Canaria, recibió en su sede, en mayo de 2004, a Alí Ismael Abbas (que perdió los dos brazos, así como a sus padres en un bombardeo aliado sobre Bagdad) y Ahmed Ansa (que sufrió la pérdida de un brazo y una pierna en una ataque aéreo), niños iraquíes gravemente mutilados por la guerra, para agasajarles y obsequiarles.

Los que aplaudían las bombas y justificaban la invasión de Irak y la masacre, acariciaban con las mismas aplaudidoras manos, y sin el menor rubor, sin la menor aparante incomodidad, a algunas de las víctimas más conocidas de la guerra que ellos apoyaron. Hace falta tener un estómago y, sobre todo, una conciencia muy especial, para realizar semejantes gestos después de contribuir, con el apoyo de su partido y de su Gobierno, a escribir una de las más sangrientas y vergonzosas páginas de la historia de la Humanidad.

karlotti dice:

Un placer encontrar esta ventana a la inteligencia sobre las cosas. Gracias.

Pedro ángel Jimenez Alamo dice:

El problema de la guerra de Irak no es de los gobernantes es de los pueblos que ponemos a gobernarnos a mediocres que según ven la bandera de América se pliegan usted dese cuenta Aznar lo llama el presidente americano y dice si guana a lo que le ponga delante por la poca estima que tiene de si mismo hay que poner gobernantes que hagan un pais fuerte para poder hablar de tu a tu a cualquier pais no estar todo el día hacia a fuera a ver que te pueden dar por estar al lado de este o del otro hay que tener un poquito mas de personalidad y eso se empieza por tener un pais fuerte que haga sus propias cosas contando con el pueblo no con los de fuera si se dice que hay tanto cerebro que los llevan para fuera pues pongamoslos a trabajar aquí que nos gobiernen esos cerebros

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