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La Tiradera

Un blog de Enrique Bethencourt

(Gobierno de) Concentración

“¡Concentrado estoy!”, decía, hace unas décadas, un anuncio de una conocida marca de jugo de carne de ternera. Lo recordé hoy ante las peticiones de un “gobierno de concentración”, que plantean algunos, o las frecuentes alusiones a la recuperación del espíritu de los pactos de La Moncloa, que hacen otros.

Resulta llamativo que a los grandes males de la economía, con un país en profunda recesión y con cifras de desempleo intolerables (en mi tierra, Canarias, ya roza el 35%, según la EPA del primer trimestre del año), con una pobreza y exclusión social creciente, se presente como curativa receta el acuerdo, al menos, entre los dos grandes partidos; o la concertación entre gobierno, sindicatos y agentes sociales. Aquí, en Canarias, también algunos defienden un Ejecutivo en el que estén todos los partidos presentes en la cámara autonómica. De llevarse a cabo, cosa muy poco probable, no habría leal (ni desleal) oposición, cosa harto curiosa.

Nula efectividad

Me parece una propuesta vacía, de cara a la galería, sin la menor efectividad. No le veo el menor sentido a un acuerdo con el Gobierno del PP. ¿Para desarrollar qué políticas? ¿Para continuar con los recortes y el deterioro de los servicios públicos? ¿Para seguir aplicando una reforma laboral que ha incrementado el desempleo y la desprotección de los trabajadores? ¿Para perpetuar el actual sagrado dogma del cumplimiento del déficit?

Cierto que en esto último, la consagración del cumplimiento de la deuda y el déficit por encima de los derechos de la ciudadanía, fue el Papa Zapatero I el responsable directo, por deseo propio o por obediencia debida, al elevar el mismo a la categoría de norma constitucional. Con el entusiasta apoyo del PP, claro.

Por otra parte, nos guste o no, el PP está legitimado con su amplia mayoría absoluta para tomar decisiones. Otra cosa bien distinta es que traicione una buena parte de su programa electoral (como ocurre con las subidas de impuestos, que antes, cuando las hacían otros, eran “atracos de los malos gobiernos”), del contrato con el que acudió a las elecciones; o que sus políticas merezcan contundentes y merecidas críticas por dañar a tanta gente y, especialmente, a los sectores más vulnerables de la sociedad.

Abstención

Sé que su victoria fue más a consecuencia de los errores de otros que de lo atractivo de sus propuestas. Pero ganaron, por los despropósitos del PSOE en la última etapa de Zapatero, y por la desorientación (o no) de una ciudadanía que no incrementó sustancialmente los votos del PP pero sí castigó duramente a los socialistas desde la abstención o la disgregación del voto.

Y sé también, vistas las encuestas recientes, que los conservadores podrían volver hoy a repetir su victoria en las urnas, legitimando las políticas antisociales que han venido aplicando desde su llegada a La Moncloa. Y esa posible victoria, como la del 20-N, no será obra del Espíritu Santo, aunque Rouco Valera se emplee a fondo en su apoyo al actual Ejecutivo y este generosamente responda plegándose a la Iglesia en temas educativos o en su contrarreforma de la ley de interrupción voluntaria del embarazo.

Me temo que si la “concentración” no se produce en la sociedad, con movilización y alternativas al actual tsunami neoliberal, el panorama político, salvo pocas previsibles sorpresas, ofrece pocos huecos para la esperanza. Igual, como en otro famoso anuncio, necesitamos un poco de sur para poder ver el norte.

………….Puede seguirme también en Twitter: @EnriqueBeth

Ludovico Einaudi: ‘Nuvole Bianche’

http://www.youtube.com/watch?v=3o18G1ljkCI

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