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La Tiradera

Un blog de Enrique Bethencourt

‘¿Suicidio o asesinato?’

Si un preso que está en una cárcel sometido a las más crueles torturas, que lo destruyen física y psicológicamente, decide acabar con su vida, ¿es suicidio o asesinato?

Si un adolescente machacado por sus compañeros de clase, humillado todos los días, destruida pedacito a pedacito su autoestima, opta por no sufrir más y decide quitarse de en medio, ¿se suicida o es asesinado?

Si una mujer sometida a violaciones y brutales palizas en su hogar o víctima de organizaciones mafiosas de prostitución que le impiden cualquier movimiento, que la convierten en una moderna esclava, decide no estar ni un minuto más en ese infierno, ¿es suicidio o asesinato?

Me hice estas preguntas pensando en ese anciano griego que acabó con su vida frente a las puertas de un Parlamento degradado y por completo ajeno a los intereses nacionales y al sufrimiento de su ciudadanía.

No es el primero ni el último en tomar tan drástica decisión en un país que tenía las tasas más bajas de suicidio y que hoy supera a las de los estados nórdicos.

Y aquí, en Canarias y en España, comenzamos a vivir procesos similares. La situación económica, el paro galopante, los millones de personas que ya carecen de cualquier prestación (más de 100.000 en el caso de nuestras Islas), la falta absoluta de esperanzas en que la cosa cambie, llevarán a mucha gente a la depresión y la desesperación más absoluta, rebajarán la calidad y la propia esperanza de vida.

Contenedores

Cada vez vemos más gente de todas las edades hurgando en los contenedores de basura próximos a los supermercados en búsqueda de alimentos caducados o que presentan una imagen deteriorada que impide su venta. Personas que hasta hace bien poco vivían de su trabajo y que se han quedado sin ingresos. Muchos de ellas también han perdido sus viviendas, fagocitadas por los insaciables bancos.

Se multiplican los mendigos en las calles y, asimismo, padeceremos un grave deterioro de la seguridad ciudadana, por el incremento de una delincuencia hasta ahora atenuada por las redes familiares (cada vez más débiles al incrementarse el desempleo y las bajadas de ingresos), la economía sumergida y las prestaciones sociales, estas últimas en proceso de liquidación.

Las políticas antipersonas exigidas por Merkel y cumplidas a pies juntillas por sus lacayos de los países intervenidos, cuasi intervenidos o por intervenir solo pueden dar esos frutos: peores condiciones de vida, desempleo, pobreza y exclusión social.

Así como unos servicios públicos derruidos por el bien mayor, por el nuevo dios, que es el control del déficit, al que los nuevos mandamientos de los mercados ordenan adorar sobre todas las cosas.

Vivimos tiempos de suicidios. O de asesinatos.

Las víctimas son plenamente perceptibles: hombres y mujeres de todas las edades que han visto como sucumben sus proyectos vitales, condenados a sobrevivir gracias a organizaciones asistenciales o a convertirse en margulladores de los más variados contenedores.

Los verdugos, también son visibles: esos dirigentes económicos y políticos que, como decía Galeano, forman parte de una maquinaria que solo es capaz de multiplicar las cárceles y los cementerios. La vieja Europa está hoy llena de estos victimarios, tan amorales como indeseables.

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PD: Publicado hace casi dos años, este texto mantiene, por desgracia, su vigencia: las políticas antipersonas lejos de frenarse continúan destruyendo la vida de millones de personas sin empleo, empobrecidas, sin vivienda…

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Puedes seguirme también en Twitter: @EnriqueBeth

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El sistema

La máquina acosa a los jóvenes: los encierra, los tortura, los mata. Ellos son la prueba viva de su impotencia. Los echa: los vende, carne humana, brazos baratos, al extranjero.

La máquina, estéril, odia todo lo que crece y se mueve. Solo es capaz de multiplicar las cárceles y los cementerios. No puede producir otra cosa que presos y cadáveres, espías y policías, mendigos y desterrados.

Ser joven es un delito. La realidad lo comete todos los días, a la hora del alba; y también la historia, que cada mañana nace de nuevo.

Por eso la historia y la realidad están prohibidas.

(Eduardo Galeano. ‘Días y noches de amor y de guerra’)

Y, sin salir del paisito, un poema de Mario Benedetti: ’No te salves’, en la propia voz del poeta.

http://www.youtube.com/watch?v=5iAgZ4M3JxQ

Comentarios

Amadeu Canals i Bofarull dice:

Después de meditar unos segundos he llegado a la conclusión de que son pura y simplemente suicidios, puesto que los responsables de tan estresantes situaciones que inducen a tan fatídico fin, siguen durmiendo muy tranquilos en sus camas sin el menor remordimiento en sus atrofiadas conciencias…

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