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La Tiradera

Un blog de Enrique Bethencourt

Sectarismo, ¿enfermedad infantil o senil?

En un reciente artículo (PP/PSOE, parecidos y diferencias http://wp.me/p1SYpM-sq) me desmarcaba de esa costumbre, que se repite en manifestaciones, artículos periodísticos o en las redes sociales, de afirmar que PSOE y PP son lo mismo. PPPSOE o PP igual PSOE, como prefieran.

Criticaba en el mismo algunas decisiones en que habían actuado coralmente, como la reforma constitucional express para satisfacer a los mercados con la deuda y el déficit; o determinadas actuaciones en política internacional, como el injusto abandono del pueblo saharaui. Destacando, además, que el PSOE perdió la oportunidad de cambiar muchas cosas, como los privilegios de la Iglesia Católica, en sus muchos años el frente del Gobierno.

Y señalaba, también, asuntos que permitían distinguirlos perfectamente, al margen de aciertos y errores, desde las políticas educativas o sanitarias, a la atención a las personas con dependencia, los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres o las libertades públicas.

Me resulta penosa esa fácil identificación, lo que no implica la necesidad de criticar a una socialdemocracia que anda más perdida que el barco del arroz y que tiene mucho trabajo por delante si quiere asumir unos perfiles de izquierda mínimamente creíbles por los ciudadanos y ciudadanas.

Diputado

Como me resulta terrible, puerta de la antipolítica y del populismo más peligroso, ese otro lema tan común en las movidas: “El próximo parado que sea un diputado”; yo, que quieren que les diga, creo que a los diputados los debe activar o parar la gente con su voto, o los tribunales en su caso si cometen una golfada; y que puestos a mandar “al paro”, prefiero que se haga con especuladores, responsables de la burbuja y de la crisis financiera, corruptos de cualquier ralea, maltratadores, misóginos, homófobos o delincuentes ambientales.

Por todo eso, me sorprende negativamente que algunas personas corearan lo de “PP/PSOE, lo mismo es” o consignas similares en la reciente y masiva manifestación en rechazo de la contrarreforma de la ley del aborto de Gallardón. Situación, por cierto, que también ha pasado en alguna movilización contra la reforma educativa, como si fueran igualitos Wert que Gabilondo.

Decir que son lo mismo cuando se está protestando contra la nueva normativa que quiere imponer el Gobierno del PP sobre la interrupción voluntaria del embarazo, que deroga de facto la aprobada por el Gobierno socialista de Zapatero (la de plazos, mucho más garantista, que posibilita que las mujeres sean las que tomen la decisión y que cuenta con un amplio consenso social) es, de verdad, mucho para el cuerpo. Y denota una ‘enorme’ profundidad en los argumentos.

Barra de bar

Los análisis de brocha borda pueden resultar adecuados para las discusiones de barra de bar, aunque hasta eso me parece más que dudoso; pero extenderlos al debate político, en las movilizaciones sociales, en los medios de comunicación o en Twitter resulta francamente lamentable. En mi opinión, además, actitudes como las que comento aquí sacan a flote un sectarismo enfermizo que no hace avanzar a los sectores progresistas y del que solo se benefician los actuales gobernantes conservadores.

————–Puede seguirme también en Twitter: @EnriqueBeth

Luis Eduardo Aute: ‘Los fantasmas’

https://www.youtube.com/watch?v=IILguCYng6w

Comentarios

Angel Rivero dice:

El problema de esos rechazos a los políticos sin hacer distinciones es que conducen peligrosamente a los totalitarismos,tanto de izquierdas (llámese fascismo), como de izquierdas (llámese comunismo al viejo estilo). Recordemos que la situación actual por toda Europa recuerda y mucho a la que se vivía a principios de los años treinta, y ya sabemos cómo terminó todo aquello…

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