Menú

La Tiradera

Un blog de Enrique Bethencourt

Sin generosidad no hay remontada (política)

Lo de ¡Sí se puedesí se puede! vale tanto para un roto como para un descosido. Se corea habitualmente en las plazas ocupadas por los  indignados y en las manifestaciones más variopintas. Pero también en los estadios y en los pabellones deportivos cuando se barrunta una posible remontada del resultado adverso y la afición quiere insuflar ánimos a su equipo. Constituye una esencial muestra de optimismo, en algunos casos justificado y en otros convertido en una manera de autoengañarnos ante la dura realidad; y no me refiero, necesariamente, al fútbol o al baloncesto.

Lo percibo estos días cuando algunos consideran que el PP será claramente derrotado en los próximos comicios y que nuevas formaciones, nuevas personas y nuevas ideas transformadoras accederán al poder y procederán a cambiar radicalmente el actual, y penoso, estado de cosas, pasando del infierno al paraíso.

Cuando creo que no hay evidencia alguna de que esto vaya a ocurrir. Todo lo contrario. Lo confirman recientes sondeos que demuestran que se está produciendo una redistribución del voto entre las formaciones estatales de izquierda (otra cosa son los fenómenos que se dan en las nacionalidades, históricas o no) o si lo prefieren progresistas o, perdonen si me consideran demasiado desprendido, algo distintas a esta derecha tan centralista, autoritaria, neoliberal y reaccionaria. En el ámbito estatal y en las comunidades autónomas, como hemos visto en los recientes sondeos sobre Andalucía; por cierto, de los pocos sitios en que, aunque perdiendo apoyos, IU no es completamente barrida por Podemos.

Unos crecen, la flamante, mediática y populista Podemos, y otros pierden votos y escaños, fundamentalmente el PSOE (pendiente ahora de los efectos de su renovación en la secretaria general y en la dirección del partido) e IU, que corre el riesgo de ser fagocitada por una marca novedosa, de aluvión, transversal y de éxito; y esa irrupción afecta a todos y, por eso, algunos están temblando por la nueva competencia en el mismo espacio.

Pero el conjunto de lo que podría hipotéticamente derrotar al PP en las urnas se mantiene en porcentajes de voto muy similares y en muy parecidas actas de diputados. Juntos no suman para gobernar y, como sé que hay lectores que entienden que al PSOE ni agua, los otros solos suman menos, mucho menos, convirtiéndolo -lo de llegar a gobernar- en un imposible. Sin quitar relevancia, por supuesto, al papel de digna oposición.

Más votado

Y como el PP se presenta unido como la gran fuerza de la derecha en el ámbito estatal sus perspectivas son claras: seguirá siendo el más votado y el que cuente con más escaños en el palacio de la Carrera de San Jerónimo. Cierto que están los nacionalismos conservadores (también, en la otra orilla, los de izquierdas) y Ciudadanos, una formación en alza que ha dado el salto a la política estatal en perjuicio de una UPyD a la baja, que entre todos algo le quitan al PP, pero también al PSOE.

Tengo la impresión de que para derrotar a la derecha serían precisas propuestas muy unitarias que, obligatoriamente, supondrían sensibles y generosas cesiones en lo que cada una de las partes cree que debería ser el programa de Gobierno ante la crisis económica, la desigualdad creciente, la pérdida de derechos y libertades o la destrucción de lo que teníamos del Estado de Bienestar.

Cesiones incompatibles, por completo, con los que consideran que sus recetas son las únicas y que su organización y sus líderes son, también, los únicos que están en condiciones de aplicarlas correctamente. Las recientes declaraciones de Monedero (Podemos) sobre IU apuntan a que, en vez de la generosidad, crece la prepotencia y la soberbia.

Sin generosidad no habrá opciones de remontada política alguna. Y viendo cómo está el patio mi optimismo se encuentra bajo mínimos. Puedo equivocarme, es más, me encantaría equivocarme, pero tengo la impresión de que las posibilidades de poner de acuerdo al plural mundo de la izquierda constituye un imposible metafísico. Y, en mayo se confirmará, lejos de avanzar retrocederemos en este ámbito: más fraccionamiento y más cainismo.

—–Puede seguirme también en Twitter: @EnriqueBeth

Y ahora que se acaba: ‘El Verano’, Antonio Vivaldi.

https://www.youtube.com/watch?v=f_pjH2b808w

Comentarios

jomule dice:

Interesante análisis, en este país parece más bien que se reestructure la izquierda pero la derecha forma un bloque sólido y homogeneo. Un saludo.

quilombosam dice:

Perdona pero a la izquierda del PSOE cada vez hay más acuerdo en una cosa: en la necesidad de cambiar de régimen constitucional.

Deja un comentario