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La Tiradera

Un blog de Enrique Bethencourt

¿Ciudadanos versus Podemos?

Las últimas encuestas publicadas siguen siendo muy confusas. Unas colocan al PP claramente en cabeza y detrás, casi en empate técnico, a PSOE y Podemos. Otras sitúan a los de Iglesias liderando la intención de voto ciudadano. Da la impresión de que hay mucho voto oculto, especialmente de gente del PP que no se atreve a manifestar su apoyo en estos momentos a una formación con tantos incumplimientos en su programa y con tantos casos judiciales abiertos.

Pero, sin duda, una de las novedades de los estudios sociológicos es el crecimiento en los sondeos de Ciudadanos. Evidente en el caso de Cataluña. Y, en los últimos meses, destacable también en el conjunto del Estado. Aunque con notables diferencias entre lo que dice el CIS y lo que afirma Metroscopia, dándole esta última un incremento exponencial en el último período.

Esa irrupción me hace preguntarme quién sale beneficiado y quién resulta perjudicado del aumento de expectativas de voto de la formación que lidera Albert Rivera. Y la respuesta no es fácil.

La primera impresión es que Ciudadanos se alimenta en primer lugar de UPyD. Ocupa un espacio político similar muy centrado. Con un discurso y una visión del Estado poco dado a modificaciones federalistas, pero evitando los radicalismos ideológicos y políticos del PP. Con muchas ambigüedades en temas que puedan resultar espinosos: en la reciente entrevista concedida a los lectores de eldiario.es, Albert Rivera eludió responder, entre otras, a preguntas sobre la inmigración, el aborto o la tauromaquia. La indefinición está de moda, sin duda.

Y con una ventaja respecto a los magenta: cuentan con un líder joven (frente a una Rosa Díez con más de 35 años en distintas instituciones y largo pasado socialista), con buena pinta y que se defiende muy bien ante las televisivas cámaras.

Política espectáculo

En la era de la política espectáculo, en el auge de los tertulianos y de los liderazgos políticos mediáticos, Albert Rivera se mueve muy bien en espacios en los que también lo hacen Pablo Iglesias o Tania Sánchez. O, con una imagen mucho menos juvenil, el socialista Carmona.

Pero no es UPyD la única damnificada. Un partido con vocación transversal (al igual que Podemos y la propia formación de Rosa Díez, los tres intentando no ser ni de derechas ni de izquierdas), con buscadas indefiniciones y con escaso pasado (una ventaja en estos tiempos en que tanto se denigra la política existente y el bipartidismo) logra pescar votos en muy diversos caladeros. En los del PP, esencialmente. Y también en los del PSOE.

¿Y en Izquierda Unida y Podemos? Considero que la organización de izquierda de Lara y Garzón tiene bastante con su profunda crisis interna y con la vía de agua que les ha supuesto el abordaje de Podemos. Taponarla no va a resultar tarea fácil.

Tengo la impresión de que existen más probabilidades de que una alta implantación electoral de Ciudadanos termine por afectar a Podemos. No hay que olvidar que un porcentaje significativo de los que votaron a los de Iglesias en las europeas, y de los que se sumaron al carro después de sus sorpresivos resultados en esos comicios, lo integran votantes desencantados del PP.

Moderada

Se trata de gente muy moderada que se encuentran muy alejados de los orígenes político-ideológicos de Iglesias, Monedero o Bescansa. Y a las que no les hace la menor gracia sus simpatías internacionales o muchas de sus propuestas más avanzadas en políticas sociales o respecto a cambios en la fiscalidad. Ciudadanos y ciudadanas que les prestaron su apoyo por rechazo a los graves defectos de los otros, más que por auténtica identificación con sus virtudes y sus propuestas.

No sería extraño que una parte de ellos, hartos de comportamientos deleznables y de engaños electorales, hastiados del PP, pero reacios a aventuras, puedan sentirse mejor representados por una formación conservadora en lo económico, como Ciudadanos; que levanta menos miedos en personas de clases medias y medias altas que no tienen el menor interés en que se produzcan cambios profundos en el sistema político.

Los próximos sondeos electorales en las cercanías de las municipales y autonómicas pueden desvelar si lo que planteo acaba por confirmarse. O si Ciudadanos vive una subida efímera como las que en el pasado reciente tuvieron UPyD e Izquierda Unida, situadas ahora casi en situación de marginalidad.

NA

El Barómetro de Invymark para La Sexta dado a conocer en la noche del 28 de febrero arroja el siguiente resultado: PP: 27,8% Podemos: 23,6% PSOE: 21,5% C’s: 6,4% UPyD: 4% IU: 3,8%. Respecto al sondeo anterior, el PP sube ligeramente y en menor medida el PSOE, mientras que Podemos pierde tres puntos, los mismos que gana Ciudadanos.

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Comentarios

Alberto dice:

La fidelidad del simpatizante de Ciudadanos no se puede comparar con la de UPyD e IU, y me remito a los hechos, IU y UPyD tenían muy buenas perspectivas antes de las elecciones europeas hasta que irrumpió Podemos y los arrolló, mientras tanto Ciudadanos era un partido casi desconocido que ni siquiera salía en las encuestas excepto en Cataluña ¿Y que paso en Cataluña? Pues que Ciudadanos resistió muy bien el efecto Podemos, así que calificar a este nuevo partido como efímero me parece un error, de hecho a lo largo de sus 9 años de historia no a parado de crecer

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