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La Tiradera

Un blog de Enrique Bethencourt

Andalucía, un baño de realidad

Los resultados de las elecciones andaluzas ofrecen algunas datos para la reflexión. El PSOE de Susana Díaz resiste y pese al escándalo de los ERES, a su significativo retroceso en el conjunto del Estado desde la última etapa de la era Zapatero y a la presencia de Podemos, mantiene sus 47 escaños; con menor número de votos, cierto. Pero su diferencia con la segunda y tercera fuerza política es más que notable.

Por su parte, el PP sufre una auténtica hecatombe. El 22-N perdió 17 escaños, es decir, casi un tercio de los que tenía, pasando de 50 a 33. Se le marcha más de medio millón de votos y es plenamente consciente, además, de lo que Andalucía aporta en unas elecciones generales

Podemos irrumpe. Pero en la banda más baja de lo que preveían las encuestas (que esta vez acertaron bastante). Solo bastó con ver la cara de su candidata en la noche electoral para darse cuenta de la frustración de sus muy elevadas expectativas. Me parece que Pablo Iglesias se proclamó líder de la oposición antes de tiempo.

Ciudadanos es, junto al PSOE, el gran vencedor de los adelantados comicios andaluces. Logra dar el salto más allá de Cataluña, le come mucho electorado al PP y le hace sombra a Podemos; y tapona, creo que definitivamente, las posibilidades de los magenta.

IU apenas resiste en uno de los territorios más favorables, con más militancia, organización y presencia institucional, lo que augura pésimos presagios para lo que puede suceder en el conjunto del Estado. Sus errores y las opas hostiles de Podemos lo colocan al borde del abismo. UPyD, por su parte, continúa su deriva hacia la desaparición.

El bipartidismo no es el que era, pero obtiene el 62% de los votos y el 73% de los escaños frente al 22% de las fuerzas emergentes. El tic tac y el miedo ha cambiado de bando, las proclamas eufóricas, debieran dar paso a reflexiones más asentadas y próximas a la realidad, salvo que quieran alimentar una enorme frustración colectiva.

Encuestas

Los sondeos se han acercado mucho en esta ocasión a lo que finalmente se ha reflejado en las urnas. Como señalé en un reciente reportaje en canariasahora/eldiario.es Podemos fue infravalorado por los institutos demoscópicos en las pasadas elecciones europeas, aunque era difícil percibir hasta dónde podía llegar la nueva formación política.

Pero en el último periodo creo que los institutos demoscópicos han intentado salvar sus muebles haciendo lo contrario, en una especie de efecto péndulo, al menos en los que se refieren a unas posibles elecciones generales, sobrevalorando a Podemos y a Ciudadanos, incluso dando alguno un cuádruple empate, que me parece un enorme disparate.

En las europeas, el porcentaje de Podemos en Andalucía fue muy similar (apenas unas décimas por debajo) al resultado en el conjunto del Estado. Aún reconociendo las especificidades de la Comunidad andaluza y la fortaleza del PSOE, que no se produce en otros territorios, considero que los de Iglesias deben encontrarse en el ámbito estatal entre el 15 y el 17% de expectativa de voto y entre 7 y 9 puntos por debajo de las de PP y PSOE.

Tengo la impresión de que el tiempo corre en su contra. No tanto por los efectos de una posible recuperación económica o un improbable crecimiento del PSOE, sino porque ya tienen competencia, Ciudadanos, en la escala de lo nuevo frente a lo viejo, en la que, como bien señala Eugenio del Río se han venido moviendo cómodamente desde su creación y, especialmente, desde las europeas. Ya no están solos.

Ciudadanos y Podemos comparten, eso sí, otros rasgos de las formaciones populistas, entre ellos los hiperliderazgos muy personales (y a menudo personalistas) y lo de no ser ni de derechas ni de izquierdas. O eso, al menos, dicen.

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