Menú

La Tiradera

Un blog de Enrique Bethencourt

¿Ayuntamientos ingobernables o cultura del pacto?

Parece que no es época propicia para las mayorías absolutas. Si hacemos caso a los sondeos, en las elecciones del 24M desaparecerán algunas de las que hoy existen en las comunidades autónomas, caso de Madrid o la Comunidad Valenciana. En Cataluña acabaron hace tiempo, con el fin del pujolismo, y en Canarias, por su complejo sistema electoral, nunca se han producido.

Una circunstancia que también se repetirá en numerosos ayuntamientos. Mucho ha llovido desde aquellas primeras elecciones municipales democráticas de abril de 1979 que ganó claramente la UCD, aunque al final buena parte de las corporaciones, especialmente en las grandes ciudades, quedaron en manos de la izquierda gracias al entendimiento entre el PSOE y el PCE.

Más tarde, primero el PSOE y luego el PP acapararon todo el poder municipal, si hacemos excepción de las comunidades con formaciones nacionalistas consolidadas.

Ahora, a PP y PSOE no les salen tan fácilmente las cuentas. Especialmente al primero que hoy domina en la mayoría de las grandes urbes. Su retroceso y la aparición de nuevas formaciones políticas fragmenta al electorado e imposibilita gobiernos en solitario en casi todos lados. Y, encima, a los conservadores les sale un competidor en su mismo ámbito ideológico.

En ayuntamientos como Madrid estarían representados cinco partidos, en Valencia puede haber seis, y en Barcelona siete.

Cuatripartito

En Canarias sucede igual. En Las Palmas de Gran Canaria y en Santa Cruz de Tenerife harán falta, al menos, tripartitos. Igual sucede en La Laguna. Y en el caso de Telde todo apunta a un cuatripartito o incluso a entendimientos a cinco bandas, tal es la dispersión del voto (ocho candidaturas podrían obtener representación en mayo).

Para algunos eso de pactar con otros es casi una herejía. Lo señalan muchos de los dirigente de Podemos en las Islas, que consideran que el resto de formaciones, sin excepción, forma parte de la casta, descartándolos, en consecuencia, para cualquier acuerdo tras el 24-M; veremos qué ocurre cuando estén en las instituciones, si mantienen el dogma o rectifican.

Lo hace también Ciudadanos. En la reciente visita de Albert Rivera al Archipiélago manifestó a los medios de comunicación que con lo que veía en Canarias, “Ciudadanos no pactaría con nadie”, al parecer en referencia a la complicidad de CC, PP y PSOE con el mantenimiento de la injusta ley electoral canaria, la de mayores barreras de acceso y la más desproporcionada entre el valor del voto en función de los territorios.

Pero Rivera es mucho más preciso en su libro ‘El cambio sensato. 100 preguntas, 100 respuestas’. En él, de forma realista señala que aunque “en las futuras campañas electorales sean muchos los que mientan, nosotros sabemos que vamos a pactar“, dado que no habrá mayorías absolutas en numerosas instituciones.

Creo que engañan al electorado los que reiteran que van a ayuntamientos, cabildos o parlamentos con la clara disposición de no pactar con otras organizaciones; algo que, además, en estos momentos es lo mismo que decir que van a facilitar mayorías relativas del PP.

Además, ese planteamiento supone un acto de soberbia; y de pública manifestación de que las propias son las únicas y exclusivas ideas válidas para transformar la sociedad, para abordar sus grandes y pequeños problemas, lo que es mucho decir.

Eso puede que esté en consonancia con los que esgrimen pensamientos totalitarios. Nunca para los demócratas, que podemos y debemos defender nuestras ideas y propuestas. Pero que, al tiempo, debemos acarrear mochilas cargadas de interrogantes, de dudas y de capacidad de entendimiento con los otros.

Algunos prefieren, desgraciadamente, ser una caricatura actualizada de los frentepopulares y unidadespopulares tan bien retratados por los geniales Monty Python.

Con disidente incluido, claro.

————–Puede seguirme también en Twitter: @EnriqueBeth

 

 

Comentarios

Jesús dice:

Hay varias formas de pactar y la peor de todas consiste en pactos para conseguir “poltronas”. Ese tipo de pacto te hace rehén de las políticas del partido mayoritario, dejas de poder hacer oposición constructiva y, si rompes el pacto quedas desacreditado. Se debe procurar que el ganador gobierne y, al mismo tiempo, incluya tus proyectos en sus decisiones. Los votantes te lo agradecerán y no hará falta ser de derechas ni de izquierdas. Esa política costó mucha sangre y esta claramente obsoleta.
Hay que sacar a pasear el sentido común (aunque sea el menos común de los sentidos). ¡Ciudadanos! ser conscientes de que sí ganamos debemos estar para servir y no para servirnos. Al 24M y a por todas.

Deja un comentario