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La Tiradera

Un blog de Enrique Bethencourt

El ‘caso Bódalo’ y la (ausente) mesura

 

El tratamiento mediático y político del reciente encarcelamiento de Andrés Bódalo, concejal en el ayuntamiento de Jaén y dirigente de Podemos (fue el número 1 en su plancha provincial a las generales y no logró escaño por apenas 1.000 votos), constituye una muestra de la falta de mesura y del hooliganismo tan común en estos tiempos.

O ángel o demonio, o singular libertador de la clase obrera o un peligro público de primer nivel, o ejemplo a seguir por los que quieren cambiar las cosas o modelo a desterrar, si es posible con una condena mucho más larga; “que se pudra en la cárcel”, dicen algunos en Twitter.

No hay término medio.

Tras leer artículos y tuit de todo tipo y hablar con gente diversa de Podemos, algunos discrepantes de la línea oficial del partido sobre el tema (la manifestada por Teresa Rodríguez o Pablo Iglesias), considero que en este asunto ha faltado reflexión y mesura; y, por tanto, justicia.

Rechazo la condena, en mi opinión completamente excesiva (tres años y medio de prisión), por más que Bódalo fuera reincidente en sus comportamientos violentos contra bienes y, especialmente, contra personas. Entre ellos, Juan Ibarra, un concejal socialista de la localidad jiennense de Jódar, víctima de sus piñas; esta última agresión, sumada a sus antecedentes y condenas previas, es la que le ha llevado a la cárcel.

Entiendo que era más pertinente condenarlo a cumplir algún tipo de trabajo social y ofrecerle ayuda especializada para que canalice adecuadamente sus impulsos primarios. Sus salidas de banco no son buenas para la sociedad ni para él. Tampoco para la marca política que representa y cuyas ideas y programas no incluyen la defensa de las mismas a tortazo limpio.

Loas

Y, en la otra banda, me parecen desmesuradas las loas al camarada Bódalo, considerándolo poco menos que la reencarnación de Miguel Hernández –una solemne tontería que desprestigia a quien la formuló- o el mejor ejemplo de luchador por las causas más justas, por la defensa de los más débiles.

Hay mucha gente que ha dedicado su vida a los trabajadores y trabajadoras, a la causa de los más pobres, sin recurrir al matonismo, sin destrozar una heladería o dar una paliza a concejales como Juan Ibarra; por cierto, víctima en la que nadie repara ni a la que nadie pide perdón, algo verdaderamente lamentable.

En fin, Andrés Bódalo ha protagonizado unos hechos, poco edificantes, de los que jamás se ha arrepentido.

Pretender seguir dirigiendo su concejalía desde la cárcel, como pretende Bódalo, no me parece en modo alguno adecuado. Ni por cuestiones éticas (no fue condenado por mal aparcamiento sino, precisamente, por pegar a otro concejal, a otro electo, a otro representante de los ciudadanos y ciudadanas) ni por consideraciones prácticas.

Héroes

Concluyo. Violentos los hay en todas partes. En todas las esferas de la sociedad. En la derecha y en la izquierda. En las escuelas y en los cuarteles. En las familias y en las calles. Considero que, eso sí, no se trata en ningún caso de justificarlos. Menos aún, el pretender elevarlos a la categoría de héroes.

Sería mucho mejor, más constructivo, en este y casos similares, ayudarles a superar su problema. A ser respetuosos con los demás. Y a no tratar de resolver los conflictos a puñetazos.

Creo, en definitiva, que Bódalo debe ser excarcelado y cumplir, en todo caso, algún tipo de tarea a la comunidad. Pero creo, también, que los que lo aprecian deberían realizar un esfuerzo para que no vuelva a reincidir en sus irascibles conductas. Podrían aconsejarle, por ejemplo, que comenzara su cambio con el saludable ejercicio de pedir sincero perdón a sus víctimas.

—-Puede seguirme también en Twitter: @EnriqueBeth

Comentarios

Antonio dice:

El mejor servicio que se puede hacer a la sociedad con este Oso polar es mantenerlo en prisión ,no solo no ha pedido perdón si no que además llego a decir que volvería a repetir si hiciera falta estos de Potemos ya sabemos como van ,en manadas al igual que los lobos y como tales se comportan.

francisco jose dice:

Excelentes artículos los que usted nos brinda periódicamente, bajo la singular “parajoda” (que diría Armas Marcelo…), de ser un profesional “angel o demonio” o singular escribidor entre dos grandes medios de comunicación, uno el espejo canario y el otro canarias ahora…quizás en la pena este la condena y esta sea, que ambos compartan la profesionalidad, el rigor y la seriedad informativa de usted mismo contra esas dos familias de Capuletos y Montescos. Felicidades Sr. Bethencourt.

José Trujillo Sosa dice:

Me parece muy bien tu planteamiento. La violencia física o verbal no se cura o corrige con más violencia, en este caso institucional CON LA CÁRCEL, por el contrario esta persona necesita algún tipo de ayuda para ir superando su carácter dado sus antecedentes. Hay que ayudarle a REEDUCARSE y no reírle o justificar su actitud.

Azandara dice:

Enriquito como has cambiado desde los tiempos en que filosofabas sobre la guerrilla y la lucha hasta la victoria en el bar Txiqui. Malos tiempos.

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