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La Tiradera

Un blog de Enrique Bethencourt

Moción espectáculo

 

Plantear una moción de censura contra un Gobierno acosado por la corrupción -y por algo más que sospechas de uso torticero de la Justicia, ahí están las vergonzosas grabaciones- puede suscitar el inmediato aplauso de muchos. Cabreados ante la barranquera de detenciones y la aparición de nuevos casos parece que todo vale para hacer frente al PP y sus dislates. Pero no es así.

La moción de censura es algo muy serio y por eso resultan contadas las llevadas a cabo en democracia: la de Felipe González contra Adolfo Suárez en 1980, con un líder que solo necesitaba tiempo para llegar a La Moncloa, aunque quien intervino en su defensa fue Alfonso Guerra; y la de Antonio Hernández Mancha a Felipe González en 1990 que, por el contrario, con un candidato que no era ni siquiera diputado (la defendió Juan Ramón Calero), demostró que la AP de entonces no tenía alternativa ni liderazgo.

En ambos casos las posibilidades de éxito eran nulas (aunque en el primero la diferencia fue de 24 votos: 156 síes y 166 noes; en el segundo la aplastante mayoría absoluta del PSOE no ofrecía dudas, pero además rechazaron también la censura a González IU, PNV y EE). Y fueron protagonizadas por el principal partido de la oposición, en un Parlamento que se parece poco al actual en el que el bipartidismo ha sido tocado en su línea de flotación y la fragmentación, especialmente en el caso de las izquierdas, exige gobiernos con variados apoyos parlamentarios.

En ese marco, lanzarse a presentar una moción de censura como lo ha hecho Pablo Iglesias se asemeja a como se lanzó hace más de un año a presentar a Pedro Sánchez su Gobierno en aquella esperpéntica rueda de prensa, con la mitad de los ministerios asignados sin contar con el futuro presidente. Un acto de prepotencia que solo ayudó a incrementar la desconfianza entre Podemos y el PSOE. Política espectáculo en estado puro. Una moción de censura sin apoyos, sin candidato y sin posibilidades es, en mi opinión, un ejercicio de onanismo que solo generará más frustración en la izquierda.

Rechazo

Ahora, con un Podemos desnortado en el Parlamento, que no ha sabido aprovechar las circunstancias del PP en minoría mayoritaria, para tejer acuerdos que posibiliten mejorar la vida de la gente, Iglesias vuelve a las andadas. Y, en solitario, sin conversaciones ni acuerdos previos con otras formaciones políticas plantea una censura que difícilmente recabará algún apoyo suplementario a los 71 diputados de UP y las convergencias.

La moción tampoco tiene programa (tema más fácil de resolver, pondrán el suyo) ni candidato. En el caso de que finalmente se decidan por Pablo Iglesias tendríamos el combate entre los dos líderes que generan más rechazo en la ciudadanía: Rajoy y el propio Iglesias. Bueno, ni eso, Rajoy no está obligado a intervenir y puede delegar en otro compañero de filas.

La moción se plantea, fundamentalmente, contra el PSOE más que contra el PP, sabido de que su fracaso será inevitable. Es un envite a los socialistas que hoy no tienen ni secretario general ni candidato a la Presidencia del Gobierno. Ni un claro líder en el Congreso de los Diputados.

En esas condiciones, Iglesias y los suyos aprovechando de forma oportunista la parálisis socialista le plantean un reto, conocedores de que la respuesta va a ser indudablemente negativa. Y, tal vez, consigan generar problemas al PSOE con la moción. Pero esta no servirá ni para cargarse a Rajoy ni para cambiar las políticas que afectan negativamente a la vida de la gente.

Eso sí, pretenderán aparecer como los salvadores de la patria en estos tiempos de corruptelas varias y de manipulaciones políticas intolerables. Con varios problemas. Uno, el anunciado fracaso que dejará las cosas como están, o no, que igual Mariano sale fortalecido de la jugada, confirmando que no tiene alternativa. Dos, la frustración aparejada a un intento baldío de cambio y a la continuidad de los conservadores. Tres, peores relaciones en el seno de las izquierdas que dificulten futuros (e imprescindibles) entendimientos.

Responsabilidad

Y, en fin, el cuarto, y muy importante: si Mariano Rajoy sigue al frente del Gobierno es, no conviene olvidarlo, gracias a su voto negativo (junto al del PP) cuando Sánchez se presentó a la investidura, lo que no quita las responsabilidades de una parte del PSOE en evitar cualquier acuerdo con la formación morada. Entonces había recortes, austericidio, pérdida de derechos, limitación de libertades y, por supuesto, corrupción en dosis elevadas. Y el señor Iglesias no tuvo a bien evitar un nuevo Ejecutivo de Rajoy, impidiendo que Sánchez accediera a la Presidencia. Prevalecieron más otros intereses.

El cierre de la ventana de oportunidad de los años 2014-2015, la desorientación parlamentaria y política de quienes iban a asaltar inmediatamente el cielo y tuvieron que gestionar un panorama menos dinámico, con menos posibilidades transformadoras a corto y medio plazo, situó a Podemos en Vistalegre II ante una difícil coyuntura, al borde del abismo. Con la elección de Iglesias y sus tesis dieron un significativo paso adelante.

——-Puede seguirme también en Twitter: EnriqueBeth

Comentarios

maru dice:

Muy buen artículo! Absolutamente de acuerdo!

paqui dice:

y lo peor es leer q el paro baja la economia sube y la gente cada vez vive peor y con salarios temporales y basura para tener minimos derechos de vida digna…..y esto va pa largo……..q sera de nuestros hijos….q le dejamos.

latiradera dice:

Y los que rechazaban un Gobierno de progreso ahora piden un Gobierno Podemos, PSOE, Ciudadanos, cuando ya no es posible. Los que dicen que Cs es el Ibex 35, ahora quieren sus votos. oportunistas a más no poder. Y en Francia ‘neutrales’ entre Le Pen y Macron. Asustan.

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