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La Tiradera

Un blog de Enrique Bethencourt

Quiero ser vasco

Quiero ser vasco. No lo digo solo por la posibilidad de pasear diariamente por mi amada Donostia. Ni por las conversaciones sosegadas en cualquier rincón de esa tierra con mi amigo Koldo. Tampoco por su excelente gastronomía. O por su más que relevante oferta cultural: jazz, cine, escultura, museos…. Ni por La Concha que, con ser muy hermosa, no la cambio por mi playa de Las Canteras, con su singular barra y, por estar lista para el baño, por su suave temperatura, casi los 365 días del año.

Lo digo, sobre todo, atraído por sus condiciones económicas y sociales: desempleo muy por debajo de la media española, una economía bastante diversificada en la que el turismo ha crecido en lugares antaño industriales (caso de Bilbao) y en la que se mima la I+D+i. Unos elevados parámetros educativos –pese a las advertencias de estancamiento del último informe PISA- y unas bajas tasas de abandono escolar temprano…

Configurando una sociedad que se codea con las europeas más avanzadas. Y que, además, pese al predominio histórico de gobiernos moderados, mantiene elementos importantes de cohesión social y de apoyo a los sectores más débiles, con peor situación económica. Como sucede con la implantación de la Renta de Garantía de Ingresos (RGI), una especie de renta mínima para persona sin ingresos o con ingresos insuficientes para cubrir sus necesidades básicas.

Asimismo, no es un lugar donde se hayan producido las numerosas escandaleras de corrupción de otros territorios. Aunque durante medio siglo les tocó sufrir –no en exclusiva- la irracional barbarie de los que pretendían imponer sus ideas con secuestros, coches bomba y tiros en la nuca.

Inyección millonaria

Hoy es, sin duda, una de las comunidades más equilibradas y con mayor calidad de vida. Y lo será más a partir de ahora, si finalmente se aprueban los Presupuestos Generales del Estado para 2017. La inyección millonaria que supondrán por la forma muy favorable a las tesis del Gobierno del PNV en que se ha resuelto el contencioso en torno al cupo vasco, incrementará aún más sus arcas públicas y permitirá potenciar sus servicios públicos y sus infraestructuras.

Y no ha sido solo el cupo, que supone varios miles de millones de euros. También la financiación del AVE que unirá las capitales vascas en seis años, el ahorro que supondrá para las empresas la bonificación de la tarifa eléctrica o, en fin, el apoyo al desarrollo de distintas infraestructuras. Y, en el plano político, donde el Gobierno central dijo digo, recurriendo ante el Tribunal Constitucional distintas iniciativas del Ejecutivo de Ajuria Enea, ahora dirá diego, desistiendo a continuar con las mismas.

Demuestra, por un lado, los escasos complejos de la derecha española. Aunque no lo parezca, es el mismo PP que criticaba hace un año a Pedro Sánchez por la posibilidad de que pactara con los independentistas, entre los que entonces se incluía al PNV, situación que “rompería España”. Su visión patriótica termina, justo, donde empiezan sus particulares intereses de partido. Y, por otro, la capacidad de tragadera y de hacer el ridículo del uniformador y jacobino partido de Albert Rivera, el Ciudadanos que se oponía al cupo y que ahora va a aprobar con su votos el cuponazo con tres estrellas michelin.

Agravios

Decisiones, por cierto, que incrementan el arsenal de agravios de los catalanes –especialmente de los que apuestan por la desconexión de España, pero no solo- que miran asombrados la enorme diferencia de trato.

Y, sobre todo, confirman una visión desequilibrada e injusta en el reparto de los recursos públicos: beneficiando a los que más tienen en detrimento de los que menos. El Sur –mucho menos desarrollado, con más pobreza y desempleo, con menos nivel cultural y educativo, con peores infraestructuras y servicios públicos- también existe.

Y al Sur del Sur se encuentra Canarias, a más de 1.000 kilómetros del continente europeo, con un 50% menos de riqueza y duplicando las cifras de paro EPA (25,7% frente al 11,9%), con un 35% de personas en riesgo de pobreza frente al 9% de Euskadi. Y, sin embargo, si no se modifican las cosas, no va a recibir en los PGE 2017 un trato ni parecido al de Euskadi, ya quisiera, cuando sus circunstancias son terriblemente peores.

Lo dicho: quiero ser vasco. Eskerrik asko.

 

—Puede seguirme también en Twitter: @EnriqueBeth

 

Comentarios

paqui dice:

y yo……

Jorge dice:

Logra más quién tiene más fuerza política y capacidad de presión. El País Vasco ha tenido hasta el terrorismo de ETA (más de 1.000 asesinatos de inocentes). Ha jugado bien sus cartas porque su nacionalismo no es de baratija como el canario, aunque haya llegado en la coyuntura más radical a pegarle dos tiros en la nuca a Miguel Ángel Blanco. Aparte de ello, su economía es fuerte y diversificada. Productiva y no especulativa. Hay múltiples razones para que estén donde están. Y Canarias, también esté donde está.

Tabengor dice:

El día que tengamos un proyecto nacionalista serio, autocentrado en los intereses de los canarios, que defienda realmente a esta tierra, el País Canario, como la nación que es… sin complejos ni discursos folclóricos… que se preocupe por el bienestar de su empobrecido pueblo y no por el de los empresarios hoteleros, constructores e importadores… ese día, seremos respetados como los vascos. Hasta entonces toca ser la colonia subdesarrollada que somos

Angel Rivero dice:

Comprendo perfectamente el sentido figurado en que habla Enrique Bethencourt, pero, precisamente por lo que expone en su texto, prefiero seguir siendo canario y defender a mi tierra de los especuladores y siervos de la metrópoli que han hecho que estemos tan mal como estamos…

latiradera dice:

Y yo. A veces hay que forzar la ironía para ejemplificar el maltrato. Y los caprichos políticos.
Pero también seguiré, desde mis modestos artículos de opinión, defendiendo a Canarias. Saludos.

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