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La Tiradera

Un blog de Enrique Bethencourt

8 de marzo, también los hombres

En el debate sobre la igualdad entre mujeres y hombres, nosotros, los hombres, no podemos comportarnos como extraterrestres, como seres ajenos a los que está sucediendo a nuestro alrededor. En esa larga y hermosa batalla tenemos también que comprometernos y contribuir modestamente a que sea posible conseguir una sociedad mejor. No protagonizando ni dirigiéndolo todo, actitud muy masculina, sino escuchando, aprendiendo y modificando comportamientos.

 

Lo que propone el feminismo plantea superar las actuales discriminaciones, injusticias y variadas violencias que limitan la vida de las mujeres y que tienen raíces seculares; y construir, entre todas y todos, un mundo mejor. Conformarse con el estado actual de las cosas, con la vigente realidad -cargada de discriminaciones salariales, techos de cristal, invisibilidad de las mujeres, agresiones sexuales, malos tratos…- es mirar para otro lado frente a vulneraciones muy graves de los derechos humanos que afectan a la mitad de la población. Es ser profundamente insolidarios e injustos.

 

La movilización del pasado año fue un éxito, más allá del mayor o seguimiento de la huelga. Pero solo el hecho de poner sobre la mesa ese paro, no solo en el mundo del empleo, sino también en las poco apreciadas, pero fundamentales, tareas domésticas o los cuidados, sirvió para generar conciencia sobre el papel de las mujeres en la vida cotidiana.

 

Un éxito coronado por masivas manifestaciones en las que participó mucha gente joven. Según un estudio reciente, publicado por el periódico El País, las más implicadas con las reivindicaciones feministas junto a sus abuelas, las que hoy tienen entre 55 y 64 años y que, seguramente, algunas de ellas, fueron impulsoras del feminismo de los setenta y ochenta, muy combativo, pero con menos apoyo social y seguimiento mediático que el actual.

 

Feminista

 

Las diferencias son notables. Se considera feminista el 64,5% de las mujeres entre 18 y 24, casi treinta puntos más que hace cinco años en esa misma franja de edad. Pero solo el 40,6% de las que tienen entre 35 y 44, aunque sube 9 puntos. La cifra es más alta, como señalaba, entre las de 55 y 64 años, hasta alcanzar el 54,6%, también con una subida de nueve respecto a hace cinco años.

 

Entre los hombres, aunque los porcentajes son más bajos, también se aprecian cambios. Apoya el feminismo el 45,9% de los más jóvenes, con un crecimiento de veinte puntos respecto a 2014. Y con un 42,7% entre los más de 65 años. Sin embargo, aunque también se producen más compromisos con la igualdad entre mujeres y hombres que en el pasado, los datos son más débiles entre los de 35-44 años (29,2%) y 45-54 (22%).

 

La situación no es la misma que hace cuarenta años. Cuando Canarias y España iniciaban la andadura democrática era muy escasa la presencia femenina en numerosos ámbitos laborales, en la dirección de las empresas o en la propia actividad política. Hoy son mayoritarias en el mundo educativo y son las alumnas las que obtienen los mejores resultados. Y empiezan a hacerlo, también, en la dirección de colegios e institutos. En la Judicatura, ya tal.

 

En los comicios generales del 1 de marzo de 1979, en Canarias solo salió elegida María Dolores Pelayo Duque, en las listas de UCD, y que luego desarrollaría una larga carrera política en el PSOE.

 

En el conjunto de España, solo accedió al Congreso de los Diputados un 5,4% de mujeres frente al 94,6% de hombres. Hoy las mujeres representan casi el 40% en la Cámara. Y en el camino ha habido presidentas del Congreso -Luisa Fernanda Rudi y Ana Pastor- y del Senado (Esperanza Aguirre), todas ellas del PP, así como máximas responsables de comunidades autónomas: Murcia (la primera, la socialista María Antonia Martínez), Madrid, Andalucía, Castilla La Mancha, Aragón, Navarra o Baleares.

 

Municipal

 

En el ámbito municipal sucedía otro tanto. En 1979 solo había un 3,2 % de concejalas en el conjunto del Estado español. Ahora, con datos de los comicios locales de 2015, suponen un 35,56%. Con relación a las alcaldías, un 1,2% de ellas eran dirigidas por mujeres en el inicio de la democracia municipal, tras las elecciones de abril de 1979, en 2015 superaba el 19%.

 

Las alcaldías de las dos ciudades más importantes, Madrid y Barcelona, las dirigen actualmente mujeres, Manuela Carmena y Ada Colau. En las cuatro más pobladas de Canarias, una está presidida por una mujer, Carmen Hernández (Telde), y en el pasado ese mismo municipio, Las Palmas de Gran Canaria y La Laguna han tenido a mujeres al frente. Solo se resiste Santa Cruz de Tenerife.

 

En el trabajo de Alejandro Espí sobre presencia de la mujer y brecha de género en la política española, el investigador señala que “se puede observar una clara segregación de responsabilidades en la administración local que atiende también a motivación de género. Así, existen claras áreas municipales masculinizadas como son, fundamentalmente Economía y Hacienda, Medio Ambiente, Promoción Económica y Empleo, Régimen Interno y, por encima de todas, Urbanismo y Obras Públicas. En contra, observamos la existencia de algunas áreas claramente feminizadas; son Igualdad, Mujer, Participación Ciudadana, Servicios Sociales y Salud”.

 

En la legislación también se ha avanzado mucho en el plano de la igualdad y en el combate contra la violencia machista. Con un alto grado de consenso que ahora rompe la extrema derecha contagiando, en buena medida, a sus competidores conservadores, en ese rearme machista.

 

Quedan numerosas asignaturas pendientes, desde la persistente brecha salarial a la visibilidad de las mujeres en diversos ámbitos, desde la cúpula judicial al empresarial pasando por el religioso. Y, asimismo, una batalla a corto, medio y largo plazo para combatir la violencia machista que algunos tratan de banalizar. Malos tratos por parte de parejas y exparejas, agresiones sexuales en las familias y en las calles. Prostitución y, más recientemente, alquiler de vientres pobres. Ataques contra la libertad, la dignidad y la vida de las mujeres.

 

Y en todo eso lamento que el líder de una de las tres derechas, el señor Casado, tenga dificultades para explicarle a su hijo la diferente situación que viven las mujeres en el empleo o en la calle. Mis hijos, un hombre y una mujer, lo han entendido perfectamente y se encuentran plenamente comprometidos en la lucha por la igualdad. Lo suyo, lo de Casado, tal vez sea un problema de interés y de voluntad. De falta de estudio sobre una sangrante realidad. O, simplemente, de asunción acrítica de la dominante ideología machista.


Publicado en Canarias7 el 6 de marzo de 2019

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