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La Tiradera

Un blog de Enrique Bethencourt

Manrique

Los hombres y mujeres que impulsamos la revista de análisis y opinión Disenso -que codirigí en sus inicios con Tony Murphy, junto a un equipo entusiasta y muy cualificado- nos encontrábamos reunidos en mi casa, en Las Palmas de Gran Canaria, aquella tarde del 25 de septiembre del año 1992. Concluyendo los últimos detalles de la publicación que, tras más de diez meses de arduo trabajo y búsqueda de colaboraciones para sus distintas secciones y, también, de apoyos económicos que la hicieran viable y perdurable en el tiempo, saldría por primera vez a la calle en el mes de octubre de aquel año.

Aquel primer número, bajo el título Fronteras, diseñado por Koldo Uranga, incluía artículos de Fernando Estévez, María Gascón, Carlos Taibo, Rafael Inglott, Federico Aguilera, Matías González, Mariangeles Arbona, Javier Ortiz, José Ezequiel Pérez, Jorge Stratós, Gonzalo Martel o Julián Ayala, entre otros.

Mi pequeña contribución en ese primer número de la publicación fue una entrevista al cantautor cubano Silvio Rodríguez, que le había realizado a comienzos de septiembre en La Habana, así como un artículo de opinión sobre la situación de la Cuba del denominado período especial.

No recuerdo bien si lo escuchamos por la radio o si alguien nos llamó para comunicarnos la muerte de César Manrique en un accidente de tráfico en Lanzarote. Tras el enorme impacto y la consternación por su fallecimiento decidimos buscar un hueco en la publicación, que ya tenía perfilado todo su contenido, para realizar un tan merecido como modesto homenaje al ilustre artista conejero.

Intelectual lúcido

Entonces no había móviles ni redes sociales y las informaciones no circulaban con la velocidad de hoy. Llamamos sobre la marcha -creo que fue Tony Murphy el encargado de hacerlo- a la casa del escritor Ángel Sánchez, poeta, ensayista, antropólogo, gran amigo de César y profundo conocedor de su obra.

Al que consideraba entonces, y sigo considerando hoy, uno de los intelectuales más lúcidos y comprometidos de esta tierra, de las voces que siempre hay que escuchar con atención porque en todo momento aportan reflexiones de mucho interés. Recuerdo su intervención en el acto de entrega de los premios Canarias del pasado año, reclamando una «mirada no complaciente ni autosatisfecha, sino autocrítica e inquisitiva» en los distintos ámbitos de la realidad canaria: culturales, políticos, sociales o ecológicos.

Y nos tocó en aquella tarde de verano el duro papel de, sin saberlo ni pretenderlo., convertirnos en los transmisores de la triste noticia a Ángel Sánchez. Ángel se derrumbó ante nuestra llamada telefónica. No podía creerse que la vitalidad creativa y humana de César se apagara.

Las cenizas

Las cenizas de Manrique. Así se tituló el artículo que le pedimos de forma urgente y que se incluyó en las páginas del primer número de Disenso. Y en él, con el dolor presente, Ángel Sánchez no se olvida de los falsos reconocimientos, “del derroche de afectividad póstuma -momento injusto de las grandes palabras- donde se lucen hasta quienes fueron los más firmes enemigos de Manrique: los especuladores y polucionadores del horizonte”.

En el texto hace una glosa de la figura de César Manrique (al que califica como “el artista más carismático y comunicador que ha tenido Canarias en el siglo XX”) asegurando que desde Eduardo Westerdahl “nadie se había significado tanto entre nosotros en la dignificación del espacio inmediato como categoría artística”.

Para Sánchez el caso de Manrique confirma que la estética es rentable, asegurando que estamos ante un artista “que ha podido modificar la realidad poniendo el valor estético al servicio de la rentabilidad económica y medioambiental del territorio sobre el que operaba”.

Tampoco se olvida el premio Canarias de Literatura 2018 del papel relevante que, a partir de entonces, del fallecimiento del artista lanzaroteño, le corresponde a la Fundación César Manrique: “nada menos que desarrollar y ampliar el ideario manriqueño (estético, ecológico, regenerador; cifrado en la ecuación Arte-Naturaleza/Naturaleza-Arte) de modo insobornable. Lo que significa huir de proteccionismos políticos que la condicionen, así como de influencias industriales que tiendan a polucionar el horizonte mental””.

Se cumple el centenario del nacimiento de Manrique y la Fundación ha organizado, desde el pasado 24 de abril hasta el 24 de abril de 2020, un amplio programa de actividades para reconocer su legado, hoy más vivo y relevante que nunca, bajo el lema: El desafío inmediato del presente: una humanidad contemporánea del futuro. Para insistir en el compromiso con la tierra, con el medioambiente, con la identidad de unas Islas que no pueden ser borradas por un desarrollismo absurdo y sin futuro; el que César combatió con determinación y firmeza.

Fundación

Le ha correspondido a la Fundación continuar con la extraordinaria obra de César. Y lo ha hecho de forma muy comprometida con ese mensaje de desarrollo sostenible, de respeto al territorio y al medio ambiente, de rechazo a la especulación urbanística y a los pelotazos económicos. Lo que le ha granjeado el nada disimulado odio de algunos sectores empresariales con mucho poder en la isla, de grupos y personas que entienden que las leyes no van con ellos, que las normas urbanísticas están para saltárselas y que todo, absolutamente todo, es comprable. También algunos medios de comunicación.

Pero han sido capaces de resistir los ataques y los intentos de silenciar su voz. Y, lejos de amilanarse ante los frecuentes embates de poderes económicos y mediáticos, la Fundación ha continuado desarrollando su tarea reflexiva y necesariamente crítica sobre el modelo de desarrollo y sobre las decisiones políticas en materia medioambiental y territorial. Como ha sucedido con el debate sobre la Ley del Suelo, impulsada por el presidente Clavijo y Coalición Canaria, que camina justo en la dirección contraria de las propuestas de Manrique. En la oposición a esa ley, y a esa manera de entender Canarias, contaminada por la cultura del ladrillo, la Fundación César Manrique ha sido parte esencial. Desde un análisis profundo y argumentado de la situación del Archipiélago y desde la consideración de que resulta imprescindible compatibilizar el desarrollo económico y humano con el respeto y la protección a la naturaleza.


Publicado en CANARIAS7 el lunes 6 de mayo.

 

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